Estilo

El archivo personal de... Polo Márquez

Cultivó el melódico en el país y conquistó el alma latina con el tema “Quiero más de ti”. Hoy, el cantautor, desde los baúles de ese romanticismo infalible proyecta su más ambicioso presente: producir el disco de su hijo, Leandro Maturano.

El archivo personal de... Polo Márquez
El cantante transita los 50 años con la música y se lanza como productor de Leandro, ex Karamelo.

Notas Relacionadas

domingo, 05 de diciembre de 2010

Desde la cabina de LV8 Radio Libertador, una voz casi adolescente intentaba poner en escena un temón melódico en el programa "El show de la tarde".

¿Y vos qué hacés pibe?, le habían preguntado detrás del aire. "Canto", contestó. ¿Y qué cantás? "Canto", repitió, como atajando cualquier riesgo musical que se viniera.

"Así empecé, con la guitarrita que le había sacado del ropero a mi viejo", dice hoy Polo Márquez, volviendo la película de su vida a los '60s. "Ahí cuando agitábamos las Vendimias con el tango de Carlos Ortiz y el rock de Toni D’ Angelo".

A Polo, claro, el melódico se lo llevó. Primero a Buenos Aires ("donde pasé de dormir en la estación de trenes de Constitución a almorzar con Mirtha Legrand"), después al Caribe y, finalmente, de vuelta a Mendoza pero con etiqueta.

A ver: las canciones de Polo Márquez, especialmente "Quiero más de ti", llegaron a transformarse en una suerte de culto.
 
No porque sí, Sandro le cantó ese bolerazo a Susana la noche de su cumpleaños número ¡vaya a saberse!, cuando la diva pidió como obsequio al Gitano solito en el plató; ése fue el que escuchó Mirtha mientras se bañaba, antes de sentarlo a su mesa y confesárselo en vivo, junto a los otros comensales Bernardo Neustadt y Ringo Bonavena.
 
Y ése, posiblemente, fue el que recordó Fito Páez la tarde que se lo cruzó en la peatonal mendocina y le soltó: '¿En serio sos Polo Márquez?, epa'.

En tierras calientes tres décadas atrás, el temón había inspirado primero su segundo matrimonio con la caraqueña Anabella y, después, la fotonovela que protagonizaron juntos en Colombia.

-Ah, esa vez te llevó el amor...

Pero para llegar hasta ahí, antes, hubo que remar bastante en la dulzura. Digamos que sobre la canoa de radio El Mundo hasta pasar al yate de la CBS, donde coincidían por entonces el incipiente lover Sandro, el jovencísimo Leo Dan y un chico de rulos que, casi por azar, trajo un día su trova en un rollo de cinta desproporcionado. "Es un buen tipo mi viejo...", tararera Polo. “Y sí: fui testigo del nacimiento de Piero”.

Ahora, a punto de cumplir 50 años con la música, el cantante y compositor irradia ese romanticismo de sabor a café, a aeropuerto y a nochecitas de velas.

"Durante años nos cruzamos todos en los aviones o en los festivales: Facundo Cabral, apenas con su bolsito, su guitarra y su mensaje, Cacho Castaña con su carisma nocturno; vi a Daniel Riolobos, tomándose el último vuelo, sabiendo que la muerte se acercaba, reclamándome: “No te vuelvas a Mendoza; venite a México, aprovechá que estoy yo”.

Pero por un momento el café donde estamos se evapora y aparecemos en la mesita aterciopelada de un cabaret de Caracas en los años '70 donde se escuchan las cuerdas aflamencadas de Luisito Rey, mientras una italiana hermosísima, misteriosa, se levanta y se va para siempre de la vida del artista: "La madre de Luis Miguel", señala Polo en voz baja, "de la que nunca, nadie, supo más nada".

Entonces resulta encantador saber que la historia de los melódicos se tejió sobre una misma trama y que las memorias de Polo reponen otra vez la terraza de Puerto Rico donde Sandro recibe a 'las nenas' o el cumpleaños de Pedro Vargas es festejado a dúo en el escenario.

-Estando en el corazón del Caribe ¿por qué te volviste, Polo?

-Porque yo también me enamoré de él. (Y mira a su hijo Leandro, que llega justo).

La "marca Maturano" (como bromean juntos pero en serio) sigue su historia acá. También, a través de su hijo mayor, Gustavo que es cantante.

"El primer disco de vinilo hecho en Mendoza lo grabó mi viejo", toma la voz Leandro, "una co-producción con Zanessi que, en estos días, está siendo estudiado en Estados Unidos gracias a su inconcebible proceso de grabación".

Nos explica, entonces, que el long play "Carta abierta a un hijo" incluyó al tándem de los músicos mendocinos que sonaban noche a noche en la era dorada de La Casona (Oscar Medina en guitarra, César Constanza en bajo, el 'Mono' Iturgay en batería) más veinte instrumentistas de la Filarmónica. Todo, grabado con un sistema tan ingenioso como eficaz, similar al que usaban Los Beatles.

Zanessi (cuyo archivo musical ha sido declarado de interés provincial) se aventuró por esos tiempos en un proyecto como en el los Vitale con Melopea, "hacer sus discos sin tanto trámite".
Y sí, el presente de los Maturano está cerrando el círculo con la misma forma de disco pero con los roles cambiados.

- ¿Qué estás haciendo ahora Polo?

- Produciéndolo a éste.

Ríen. Padre e hijo se acompañan semana a semana en el estudio donde Leandro graba el próximo CD de Mat Urano.

Y la complicidad se erige como secreto de la 'marca' ahora más que nunca, que están haciendo juntos la banda sonora de "Los enfermeros de la Tierra", una obra infantil donde actúa el nieto Márquez.

Hay una foto que pega justo en este punto de la charla, pues Leandro cuenta cuando, a los seis años, se la sacaron en Villavicencio para producir el arte de tapa de "Carta abierta a un hijo".

- ¿Te acordás cuando te regalé los bongóes, en el escenario, y te largaste a tocar en vivo?

- ¡Cómo olvidarme si ahí toqué, tocamos, por primera vez!

El dominio de la lengua amorosa hace que el Polo padre, rescate frases de la mesa y las convierta en canción. "Te busqué a ti y me encontré a mí..." Para justicia del talento familiar hay que decir que la frase la ha tirado Leandro.

"La busqué a Érica (García) y me encontré a mí". ¿Dónde? En los nominados a los premios Clarín.

¡Epa! Leandro, aclaremos, está nominado como solista del año por el Sí! Mismo ADN, más éxitos. Mariana Guzzante - mguzzante@losandes.com.ar
grafico
Peliculas Cine Genero
grafico