La vida, la enfermedad y la muerte de Sandro delatan varios de los problemas de la salud pública de la Argentina y dejan enseñanzas. El cantante había empezado a fumar a los 10 años en la casa de un vecino. No paró hasta 42 años después y llegó a fumarse hasta cinco paquetes por día.
En 1998, le diagnosticaron la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, más conocida como EPOC, que lo obligó a estar prendido a tubos de oxígeno. Y por si fuera poco, su corazón -que él tanto abrió a sus “nenas”- se fue deteriorando.
Sandro era consciente de los estragos que el cigarrillo hizo en su propia salud. Desde el lugar de paciente, salió a recomendar a los jóvenes que no empiecen a fumar o que dejen de hacerlo, para que no vivan el calvario de sus últimos años.
Sus médicos, como el neumonólogo Juan Antonio Mazzei, cuentan que Sandro esperaba reponerse para sumarse también a reclamar por el convenio marco para el control del tabaco, el primer tratado de salud pública que los legisladores todavía no ratificaron, mientras que en la Argentina se mueren 40.000 personas por años como consecuencia de las enfermedades asociadas al tabaco o por la exposición al humo.
Por si fuera poco, Sandro y sus familiares también sufrieron la ansiedad de enfrentar otros dos problemas sanitarios en carne propia.
En 2008, el cantante entró en la lista de espera de órganos del Incucai y, recién pudo conseguir dos nuevos pulmones y un corazón en noviembre de 2009. Si bien el año pasado se hicieron más de 1.000 trasplantes, aún más de 5.800 argentinos en espera necesitan de la mejor organización de los hospitales y de la solidaridad de los donantes y de los familiares que deben dar el consentimiento.
La ansiedad se notó también cuando Sandro necesitó transfusiones de sangre y hubo que buscar dadores a los apurones. Lo ideal, en cambio, sería que el sistema de salud contara regularmente con donantes desinteresados y anónimos que den sangre segura de manera rutinaria.
La Argentina necesita del tratado mundial de salud pública contra el tabaco, de una ley nacional 100% libre de humo, y de campañas sostenidas para promover la cesación del tabaco, la donación de órganos y tejidos y las transfusiones voluntarias de sangre. Que la muerte de Sandro no sea en vano. CC
El cuerpo del "Gitano" ya descansa en el cementerio de Longchamps, en el conurbano bonaerense. Una incalculable cantidad de seguidores le dieron el último adiós en el Congreso y en el cortejo fúnebre.
Se trata de un turista mendocino que volvía de La Rioja. Por el intenso calor sufrió un infarto.