El techo del vestíbulo, decorado con láminas de oro, imita un cielo estrellado. Fotos: AFP
En medio de extraordinarias medidas de seguridad, Dubai inaugurará hoy el edificio más alto del mundo, exhibiendo al rascacielos como una construcción intrépida en el escenario mundial a pesar de que la Ciudad Estado está al borde de la bancarrota.
Los creadores del edificio Burj Dubai -que en lengua arábiga significa Torre Dubai- decidieron guardar un secreto hasta su inauguración: su altura final. Sólo se sabe que tiene más de 800 metros, eclipsando desde hace tiempo a su más inmediata rival, la Taipei 101 en Taiwán.
Además, la torre cuenta con el mayor número de pisos, 164, y el mayor índice de ocupación que cualquier otra del mundo. Su terraza de observación, en el piso 124, es también un récord.
"No estábamos seguros de la altura que podría alcanzar", dijo Bill Baker, el ingeniero estructural del edificio, que acudió a Dubai para la inauguración. "En cierta forma fue una especie de exploración. Un aprendizaje".
Baker, de la firma de Chicago Skidmore, Owings & Merrill, contó que los primeros diseños superaron la altura de la Taipei 101 por 10 metros. La torre de Taiwán tiene 508 metros.
“La empresa propietaria de Burj, Emaar Properties, siguió pidiendo más metros de altura incluso después de comenzar el proyecto y a la postre fue 300 metros más alta que la de Taiwán”, dijo Baker, aunque no quiso precisar la altura exacta.
El gobernante de Dubai inaugurará la torre, de acero y vidrio, esta noche con una alarde de fuegos de artificio. Las medidas de seguridad serán extremadas. Según el mayor general Mohammed Eid al-Mansouri, director de los servicios de emergencia de la policía de Dubai, más de 1.000 agentes, entre ellos de civil y tiradores de élite, serán emplazados para garantizar la seguridad.
El hacedor
Artífice del desarrollo fenomenal de Dubai, su soberano, jeque Mohamed Ben Rached Al-Maktum, creó el rascacielos más alto del mundo en su empeño por mantener el emirato como centro turístico y financiero a pesar de los recientes altibajos.
El jeque Mohamed eligió el 4 de enero, fecha del cuarto aniversario de su ascensión al poder, para inaugurar Burj Dubai, que añadirá un nuevo récord a esta ciudad que ha salido prácticamente de la arena en unos cincuenta años.
Vicepresidente, jefe de gobierno y ministro de Defensa de la federación de los Emiratos Árabes Unidos -de la cual Dubai es uno de los siete miembros- sufrió un duro golpe con el anuncio, a fines de noviembre, de las dificultades financieras de su emirato, cuya deuda está estimada en 100.000 millones de dólares.
Pero, a pesar del derrumbe de los mercados, el soberano de 60 años se preocupó de mantener su flema, asegurando: "Somos fuertes y perseverantes. Soy beduino y a los beduinos les gusta enfrentar los desafíos", decía recientemente a un grupo de periodistas que recibió en su palacio de Dubai, con muebles púrpura y oro.
"Jeque Mohamed es tanto un jeque tribal como un político del siglo XXI", escribió por su parte Jim Krane, autor de un libro sobre Dubai, "La Ciudadela del oro".
Hombre fuerte del emirato desde 1980, se convirtió en soberano de Dubai en enero de 2006 cuando murió su hermano mayor, jeque Maktum ben Rached Al-Maktum.
Acusado de megalómano por sus detractores, se impuso el desafío de transformar Dubai, un puerto sin pena ni gloria del Golfo en los años 1950, en una ciudad futurista donde los rascacielos y los centros comerciales no tienen nada que envidiar a los de Estados Unidos.
Inauguró numerosos proyectos turísticos de alto nivel y zonas francas, que contribuyeron a hacer de la ciudad un centro de negocios, turístico y financiero.
El soberano afirma que ha querido hacer de Dubai una "Córdoba moderna", en el primer plano de un renacimiento árabe, siguiendo el modelo de la ciudad andaluza, que era un ideal de coexistencia religiosa en tiempos en que los árabes dominaban parte de España.
De hecho, Dubai se distingue de otros países conservadores del Golfo que le rodean: los extranjeros, que son mayoritarios, son libres de practicar su religión y en los bares y clubes nocturnos hay tanto extranjeras en minifalda como mujeres con abaya (túnica negra).
Allí están prohibidos los partidos políticos y los sindicatos pero el Jeque mantiene abierta la puerta de su palacio a los que quieran quejarse. "Estoy convencido de que llevo a mi pueblo no sólo por el buen camino sino por el único posible", afirmó en su libro "Mi visión".
Apasionado de la poesía y piloto de aviación, también es un gran aficionado a los caballos, al igual que una de sus esposas, la princesa Haya de Jordania, hija del difunto rey Hussein.
La fastuosa construcción, en medio del desierto de Dubai, mide casi un kilómetro y costó 4.430 millones de dólares. Es el más alto del mundo. Críticas de ambientalistas.
En la zona en riesgo viven más de 35.000 personas. Temen el derrumbe de una importante ruta de fuga de 2 centrales nucleares.