Una ONG marplatense elaboró un informe en el que concluye que las lámparas fluorescentes son peligrosas -porque contienen mercurio- y hasta dudan de que consuman menos energía. Un especialista local refuta algunas de esas conclusiones.
domingo, 03 de enero de 2010
Días atrás, el Gobierno de la Nación anunció con bombos y platillos los exitosos resultados de la campaña de canje y entrega de lámparas de bajo consumo en todo el país, resaltando el ahorro energético que se ha logrado con el uso de estas lámparas en lugar de las tradicionales.
Sin embargo, un estudio de una red ecologista nacional advierte sobre el riesgo del uso de este tipo de lámparas, destacando que al usar mercurio son de alta peligrosidad y, en caso de que se rompan, la limpieza de los restos debe hacerse con extremo cuidado y los restos no deben tratarse como si fueran residuos corrientes.
"De las 20 marcas que se comercializan acá en Argentina, sólo dos cumplen con todas las normas de seguridad", resaltó Silvana Buján, de la ONG Bios (Mar del Plata), miembro de la Red nacional de acción ecologista (Renace), a quien pertenece el estudio.
Además de los problemas de contaminación, el informe cuestiona la calidad de iluminación, resalta que al ser fluorescentes pueden causar migrañas y otros problemas y hasta cuestiona que realmente sea ahorrativo.
"Es discutible que ahorren energía. Al generar menos luz que su equivalente de filamento, el usuario instala dos y hasta tres bombillas de 'bajo consumo', con lo cual el ahorro real energético es despreciable, si acaso lo hay", resalta en uno de sus apartados el informe.
"Se han mejorado muchas de las desventajas que tenían las lámparas de bajo consumo, cada vez traen menos mercurio. Siempre es mejor que una de filamento", destacó por su lado Darío López, arquitecto especializado en iluminación. Polémica en puerta.
Duro informe
Tras varios meses de realización, hace unos días Bios dio a conocer las conclusiones del estudio.
En ellas la ONG argumenta cuáles son las principales desventajas de los uso de las mal denominadas -según su punto de vista- lámparas de bajo consumo.
Los primeros puntos se refieren a la calidad y a la duración de los productos que han llegado a la Argentina, que son justamente los que está entregando el Gobierno, y que son los de peor calidad. Por ejemplo, de acuerdo al estudio, las lámparas iluminan menos de lo que se especifica en la caja y el tiempo de duración es ampliamente inferior a la detallada. Además, resaltan que algunas no son eléctricamente seguras, por lo que pueden generar incendios.
Luego se detallan todos los problemas y la peligrosidad que genera el mercurio que llevan en su interior. Para eso citan como referencia estudios del Instituto Nacional de Tecnología industrial (INTI). "El mercurio puede permanecer por mucho tiempo en la atmósfera antes de depositarse. Ocasiona una amplia gama de efectos sistémicos en humanos afectando riñones, hígado, estómago, intestinos, pulmones y una especial sensibilidad del sistema nervioso", destacan.
Consultada al respecto, Buján destacó a Los Andes que las 50 millones de lamparitas que ha importado el Gobierno desde China a través de Cuba producirán 250 kilos de mercurio. "Es muy peligroso, porque si se rompen las lámparas, el mercurio es un neurotóxico que queda adherido a las superficies textiles, entiéndase ropa, alfombras, almohadas", detalló la especialista.
Tratamiento especial
Otro aspecto claramente refutado por Buján radica en el tratamiento posterior que se les da a las lámparas cuando se queman o se rompen.
Es que, citando a los departamentos de Ambiente de Estados Unidos y del Reino Unido, el estudio detalla cuál es el tratamiento que se le debería dar como residuo a esas lámparas, así como también la limpieza específica.
De acuerdo a los programas y normativas de esos países, cuando una lámpara se rompe hay que ventilar la habitación por 15 minutos, no se debe limpiar con aspiradora y -utilizando guantes de goma-, hay que evitar que se haga polvo (o, si es inevitable, al menos evitar inhalarlo).
Una vez recogidos las partículas y fragmentos de vidrio, hay que colocarlos en una bolsa de plástico, limpiar el área con un paño húmedo y poner los residuos en una bolsa sellada. "En esos países todos los ayuntamientos tienen la obligación de tener depósitos especiales, porque la bolsa no se debe mezclar con la otra basura", resaltó la especialista.
Pero acá en Argentina la situación es diferente. "No existe un sistema de recolección o reciclaje. Por momentos, apenas se puede cumplir con la recolección de residuos domiciliarios. ¿Cómo vamos a decirle, entonces, a una familia que vive, por ejemplo, en Chaco que saque los restos de la lámpara en una bolsa herméticamente sellada y lo deje separado para que lo retiren especialmente, si esa misma gente tiene que caminar 10 kilómetros solamente para conseguir agua?", continuó Buján.
Otros trastornos
Asimismo, el informe hace alusión a otros posibles problemas que puede acarrear el uso de este tipo de lámparas, como son constantes dolores de cabeza o problemas de visión. Este aspecto está vinculados con el constante centelleo de ese tipo de luz -denominada fluorescente-.
"Hace más de un año venimos alertando acerca de la inconveniencia sanitaria, ambiental y operativa. Nos presentamos ante la Defensoría del Pueblo de la Nación para que se nos permita ejercer la libertad de optar por lámparas de filamento y todavía estamos a la espera de dictamen", sentenció Buján.
La otra vereda
Si bien Darío López no refuta las conclusiones, considera que los conceptos del estudio tienen un desfasaje con la realidad, ya que se han mejorado muchos aspectos que no se mencionan en las conclusiones.
"Hoy las marcas más importantes, como son Philips o LG cada vez las fabrican con menos mercurio. Y estas son las más vendidas. Incluso, la gente que no conoce del tema, siempre compra las marcas más conocidas", resaltó el arquitecto.
Con respecto a que es discutible el ahorro de consumo, López sostuvo que hay que tener en cuenta el tema de las equivalencias para hacer los cambios. "Si la lámpara de filamento es de 60 vatios, se la puede reemplazar con dos o tres de 20. Y nunca vas a llegar a consumir lo que gasta una incandescente (filamento)", destacó el especialista.
Del mismo modo, resaltó que las lámparas de buena calidad no centellean, a menos que les quede poca vida útil. "Otra cosa que hay que saber también es que no se recomienda usar lámparas de bajo consumo en lugares donde se esté prendiendo y apagando la luz constantemente, como por ejemplo el baño, porque eso les acorta la vida útil", acotó López, agregando que -dependiendo el lugar y el uso que se les dé- las lámparas fluorescentes pueden llegar a consumir hasta el 50 por ciento menos de energía que una de filamento.