Argentina se mostraba opulenta ante el mundo. Por eso, en Mendoza -y también en el resto del país- los festejos por el 25 de Mayo de 1910 comenzaron el primer día de ese año. Cómo se vivió aquí.
domingo, 03 de enero de 2010
Desde el 1 de enero, los argentinos comenzamos a transitar la conmemoración del Bicentenario de la Revolución de Mayo. Revolución que, para muchos historiadores, no tiene el significado de emancipación sino que fue el puntapié inicial de una compleja situación que terminó en 1816 con la Independencia.
Hace cien años, el 25 de Mayo de 1810, el Centenario tuvo un significado de realce, ya que se había determinado a esa fecha como el nacimiento de la Patria. Fue así que los argentinos, y en especial los mendocinos, se hicieron eco de aquellos actos con verdadero sentimiento patriótico y salieron a festejarlo desde los primeros días de enero de 1910 con bombos y platillos.
El significado del Centenario
A finales de diciembre de 1909, todo Mendoza estaba ilusionada por la llegada de ese año.
En la provincia y especialmente en ciudad, se podía respirar un aire de júbilo. 1910 significaba, para las personas que participaban activamente en la comisión del Centenario, la culminación de varios años de trabajo, de esfuerzo y de organización para que ese evento tuviera el brillo y la jerarquía que representaba.
Es más, por primera vez, Diario Los Andes publicó en su tapa del 1 de enero de ese año, varios artículos sobre la Revolución de Mayo y los próceres que participaron en aquella epopeya.
En aquel tiempo, la Argentina se encontraba en la mirada de todo el mundo, ante la celebración de su Centenario: no olvidemos que en aquel tiempo éramos uno de los países más ricos del mundo...
Un año para recordar
En 1910, el país atravesaba una etapa de auge económico. Durante este período, la Argentina vio consolidado el modelo económico agroexportador, el cual regía desde las últimas décadas del siglo XIX. La expansión del país se basó en un "crecimiento hacia afuera", que dependió de la exportación de granos y carnes.
En Mendoza, esta opulencia económica se vio reflejada a través de sus exportaciones de vinos al exterior y otros productos del agro. También se produjo, en ese año, un importante flujo inmigratorio, especialmente de italianos y españoles que llegaron a la provincia a través del ferrocarril con el objetivo de trabajar y prosperar.
El gobierno provincial invirtió en obras públicas, en educación y en salud. En ese mismo año, se estaban construyendo importantes edificios. La ciudad tenía un toque verdaderamente progresista. A las nuevas edificaciones se añadían, en las zonas aledañas, hermosos palacios que se ubicaban en lo que es hoy la avenida Emilio Civit. Bodegas de grandes dimensiones se establecieron en varios departamentos como Godoy Cruz, Maipú, Luján y Guaymallén.
En las calles, los automóviles comenzaban tímidamente a transitar en aquellas calles adoquinadas y faltaba muy poco para que el tranvía se electrificara.
El cine también tenía fuerte presencia en Mendoza, con tres salas: Sportman, Colón y Edén.
Con el Centenario también estaban en marcha diferentes Exposiciones que se realizarían en nuestro país, a escala internacional. Y hasta una marca de cigarrillo se hizo eco de aquel gran acontecimiento, los “Centenario”.
Parecía que Argentina era un ejemplo a seguir en el mundo, por su modelo político y económico. Pero en contraste con esta propaganda, muchos sufrían el hambre y la explotación. Pero claro, ésa es otra historia...
Un corso celeste y blanco
Desde muchos años atrás, el 1 de enero era para los mendocinos una verdadera fiesta colectiva. Ese día se organizaba el llamado “corso de flores”, en honor al nuevo año que entraba. Al finalizar esa primera tarde de 1910, familias enteras concurrieron a la avenida San Martin para celebrar este suceso tan particular.
A las 21, la muchedumbre se acercó a las calles en donde marcharían los carruajes, ataviados todos con banderas celestes y blancas. La banda de música de la Policía de Mendoza se adhirió al acto, ejecutando diferentes temas musicales con sentido patriótico.
Al transcurrir las horas, miles de personas formaban filas en las veredas de las calles Sarmiento, San Martín, hasta Las Heras, y desde allí hacia 9 de Julio en donde finalizaba el desfile. Por su parte, el gobernador y muchos miembros de su gabinete, se encontraban vestidos de etiqueta en el palco; eran acompañados por el grupo más selecto de la sociedad de Mendoza.
Desde el interior de los carros, jovencitas lanzaban flores a los espectadores. A medianoche, aquel corso finalizó con éxito. Fue el preludio de la gran fiesta que se preparaba para el mes de Mayo. Pero ésta también es otra historia... Carlos Campana - las2campanas@yahoo.com.ar