El terremoto de 1985 en Mendoza

Hoy se cumplen 25 años del terremoto que asoló nuestra provincia en 1985. En la siguiente nota, una especialista analiza el acontecimiento y sus secuelas.

Edición Impresa: martes, 26 de enero de 2010
El terremoto de 1985 en Mendoza

Por Noemí Graciela Maldonado - Directora del Centro Regional de Desarrollos Tecnológicos para la Construcción, Sismología e Ingeniería Sísmica (CeReDeTeC), UTN Mendoza

Hace 25 años, en la madrugada del 26 de enero, se produjo un terremoto de magnitud 6 en el Gran Mendoza. Oficialmente dejó un saldo de 6 muertos, 260 heridos y 20.000 viviendas afectadas.
 
Desde un punto de vista ingenieril fue una esperada prueba del entonces en vigencia Código de Construcciones Antisísmicas de 1970. Pero el terremoto ocasionó, daños en edificios construidos de acuerdo al mencionado código y también continuó demoliendo construcciones de tierra. Desde un punto de vista operativo, se afectaron instituciones de salud, perdiéndose disponibilidad de camas, área que debiera haber soportado este tipo de evento sísmico, sin mayores inconvenientes.

Los efectos de este terremoto, que no alcanzó la magnitud del terremoto máximo esperado, alertó sobre la necesidad de actualizar nuevamente los códigos. El resultado fue un nuevo reglamento de construcciones sismorresistentes, Decreto 4.235/ 1987, que si bien cuenta ya con una antigüedad de más de 20 años, todavía existe reticencia en aplicarlo en algún municipio.

Además Mendoza cuenta con el único reglamento del país para los estudios de suelo (Decreto 3.614/1987) y para la evaluación de las construcciones existentes para ampliar, refaccionar o rehabilitar edificios.

En estos últimos diez años se han realizado acciones locales, con impacto nacional en la redacción de nuevos reglamentos. El Proyecto de Reglamento Inpres-Cirsoc 103 Tomo I, se ha logrado con la participación de profesionales de las universidades locales y colegiados de profesionales afines.

Por otra parte, Mendoza es la única provincia que ha adoptado los reglamentos de seguridad en las construcciones de mayor actualidad (Decreto 3525/2007).

La ciudad de Mendoza ha sido una pionera a nivel internacional al poner en vigencia la Ordenanza 553 en 1923, diez años antes que en California, Estados Unidos, producto de los terremotos de 1861 y 1920. Los daños del terremoto de San Juan de 1944 fueron aleccionadores para Mendoza, que desde entonces prohibió el uso del adobe.

El Inpres realizó la primera microzonificación sísmica del Gran Mendoza en 1986, la cual confirmó el elevado riesgo sísmico en la planificación y en el desarrollo socio-económico, en especial del Gran Mendoza y destacó la importancia del rol del estado en este tema.

La emergencia frente a desastres naturales, por sus propias funciones, es cubierta por Defensa Civil. Sin embargo, el estado debe cumplir un rol fundamental en la prevención, la atención post terremoto y la planificación de la reconstrucción.
 
Muchas de las construcciones dañadas en 1985 fueron reparadas superficialmente, por la problemática de la vivienda, constituyéndose en fuentes potenciales de problemas frente a un terremoto destructivo. Es de vital importancia una permanente acción del gobierno municipal para hacer cumplir los códigos de construcción sismorresistente.

Las instituciones educativas y de investigación han mantenido un rol preponderante en los estudios, para la minimización de los efectos de los terremotos destructivos entre los períodos de calma, con la actualización de las normativas y con las acciones de difusión y capacitación.

Un aporte de las investigaciones realizadas en Mendoza son los requerimientos para las construcciones de mampostería sismorresistentes, que constituyen antecedentes de gran valía a nivel internacional y que se han incorporado en las prácticas constructivas habituales al confeccionar los muros con encadenados de hormigón armado, en especial para las viviendas de interés social.

Otro aporte importante de las universidades tiene que ver con la formación en gestión de riesgos en distintos campos, que incluyen el tema sísmico.

En lo que respecta a la planificación del uso del suelo, se mantiene en estudio la problemática del fallamiento cuaternario, una de las causas de los terremotos destructivos. Hoy adquieren vital importancia, los estudios del origen de los sismos ya que Mendoza puede estar afectada por sismos de focos profundos, intermedios, someros y superficiales.
 
Los movimientos de focos superficiales han sido los que generaron el mayor terremoto destructivo de Mendoza en 1861 y también el terremoto de 1985. Los avances de las investigaciones locales han permitido estudiar las características de los mismos, duración, directividad, pulsos característicos de aceleración, velocidad y desplazamientos, que provocan importantes daños en las construcciones. Una comprobación fue el movimiento de origen superficial del 5 de agosto de 2006 que afectó nuevamente las construcciones de tierra o aquéllas sin previsiones sismorresistentes.

Esta temática se debe ir incorporando en los reglamentos y en las planificaciones de uso del suelo, no como restricción, sino como alertas en el diseño de la estructura y la infraestructura.
Es de importancia el monitoreo de los parámetros sísmicos, a través de las redes de instrumental existentes, Inpres tiene la red telemétrica nacional.
 
La UTN mantiene una red local de acelerómetros en el Gran Mendoza, además de contar con el primer edificio aislado instrumentado del país, lo que permite mantener una importante base de datos para estudios de la sismicidad local (http://www.frm.utn.edu.ar /sismos).

Entender el terremoto permite actuar preventivamente para proteger la vida de las personas y las construcciones.

Un pasivo muy importante local y mundial corresponde a las construcciones ya existentes, que no cumplen con todas las previsiones sismorresistentes, producto de que cuando fueron construidas se hicieron con los conocimientos de la época y que a la vista de los resultados de distintos terremotos, indican que deben ser reforzadas para superar el terremoto destructivo esperado.
 
Dentro de los últimos estudios realizados en Mendoza, se han incorporado los sistemas de aislación de base y los sistemas de disipación de energía, disponibles con tecnologías locales.

El estado de las construcciones actuales, aún las esenciales, que deben atender la emergencia post terremoto, es un tema que debería preocupar a todos los estamentos de las sociedad, su destrucción y/o daño producirá no solamente pérdidas económicas para la provincia sino ocasionará un retraso socio-económico difícil de recuperar en pocos años. Europa y Estados Unidos ya están trabajando fuertemente en esa línea porque saben que sus consecuencias no serán simples de resolver, el terremoto de Haití acaba de demostrarlo.

La Argentina y en particular Mendoza no han planteado políticas estratégicas que permitan reducir el grado de vulnerabilidad existente,situación que puede ser riesgosa ante la ocurrencia de un terremoto destructivo.
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