Hemos comenzado el año con una buena propuesta de lecturas para pasar las horas de ocio de este verano del Bicentenario. Sábado a sábado una breve antología de autores mendocinos y nacionales. Hoy cuentos de Alberto Atienza, Jorge Consiglio, Marcelo Gioffré, Andrés Cáceres y Ana María Shua.
“Deuda o desgracia. Padilla había quedado boca arriba en un cantero de la 9 de Julio. Le explotó el corazón, me dijeron. Perdió la simetría. Se le desordenó la sangre.”
“Es más: la idea de estar encerrado en ese nicho ínfimo y, al mismo tiempo, tener conciencia, entrañaba una perspectiva un poco inquietante. ‘Si no estoy del todo muerto’, continuó el razonamiento, mientras se dirigía escaleras arriba, ‘me vuelvo y sigo viviendo un poco más’”.
“Subí al montículo de ripio. La noche, diáfana. Respiré profundo y antes de sentir el alivio de que todo estaba bien, apareció la mancha. Era algo oscuro, con forma esférica, aireada pero amenazante. Se acercaba a una velocidad increíble, como si viniera de muy lejos. Temí que me envolviera y me puse a insultar...”
“Y yo era un inexperto principiante cuando encaré a mi primer cliente, la señora Mercedes de Ulloa. Estaba nervioso. Por supuesto, había matado a otras personas, incluso por la espalda, pero siempre en robos a mano armada o guerra de pandillas.”
“Supongamos que a continuación se encuentra usted en el patio de la casa de su abuela, sin saber cómo llegó hasta allí, pero por suerte los seis pies han quedado del otro lado, ahora puede ver con mucho más detalle los dedos. Supongamos que en ese patio, de baldosas negras y blancas muy gastadas, se encuentra usted con su padre...”