jueves, 21 de enero de 2010
Ena Zizi, una trabajadora de la limpieza de 69 años, dijo que rezó constantemente durante su semana bajo los escombros.
Zizi estaba en una reunión en la residencia del arzobispo Joseph Serge Miot cuando se produjo el terremoto, que la atrapó entre los escombros. El martes, la rescató una cuadrilla mexicana creada por el fuerte sismo de 1985 en ese país latinoamericano.
La anciana sobrevivió una semana en las ruinas de la residencia del arzobispo católico de Haití, cuyo cadáver fue encontrado el martes sentado en una silla en lo que parecía su oficina.
Los médicos dijeron que Zizi estaba deshidratada y tenía dislocada la cadera y una pierna fracturada.
"Estoy muy bien, creo", dijo Zizi mientras yacía sobre una manta térmica frente a un hospital cubano. Tenía el pelo cubierto con polvo blanco.
En otras partes de la capital, dos mujeres fueron rescatadas de un edificio de la universidad. Y cerca de la medianoche del martes, Lozama Hotteline, de 26 años, sonreía y cantaba al ser rescatada de las ruinas de una tienda en el vecindario de Pétionville por el grupo francés Socorristas sin Fronteras.
Aún así los esfuerzos para ayudar a los haitianos demostraban ser inadecuados debido a la escala del desastre. Las expectativas superaron lo que el dinero, la voluntad, y el ejército podían lograr.