Una mujer neocelandesa fue acusada de agredir y raptar a su propia hija de 17 años para obligarla a casarse y a mantener relaciones sexuales con el padre de su novio, que pagó como dote un cerdo y unas alfombras.
Según el diario “Sunday Star Times”, la chica se negó a aceptar el matrimonio impuesto y se escapó durante la noche de bodas para reunirse con su novio, pero su madre la agredió repetidamente y la llevó contra su voluntad de vuelta a la casa matrimonial.
La progenitora acumula seis cargos diferentes en el caso y podría enfrentarse a una pena máxima de 14 años.
Por Adolfo Sánchez - Editor de Sociedad - asanchez@losandes.com.ar