¿Cuántos años tendrá el dicho “nadie es profeta en su tierra”? Premisa de precisión extrema, pero de incalculable vigencia. El antídoto argento: basta con que Buenos Aires bendiga con el visto buenos para que los ojos del vecino miren de otra manera.
En la última encuesta del Sí de Clarín, suplemento recontra instalado en el segmento juvenil, la banda de rock alvearense Vieja Cepa se quedó con el quinto lugar entre los mejores discos nacionales del año pasado.
Los más de 6.000 lectores que votaron en el sondeo ubicaron a su último trabajo Aventureros del Cemento, detrás de consagrados como Gustavo Cerati -con Fuerza Natural- o Catupecu -con Simetría de Moebius-, entre otros. Tremendo reconocimiento para una banda que la viene remando desde hace 15 años en una industria en la que los poderosos dejan poco espacio para meterse.
Pero si volvemos a la pregunta del principio es válido hacer una salvedad. Aunque Mendoza aún le mezquina la plenitud del reconocimiento que se merece, su verdadera tierra sí lo puso desde el principio en un lugar de preferencia. Desde que Vieja Cepa era Resistencia, los pibes de su ciudad lo acompañan donde fueren y hacen de cada concierto una fiesta.
Haciendo sólo un poco de memoria podemos recordar que Los Enanitos Verdes debieron triunfar en todo el continente para que en Mendoza se los mirara con sincero respeto. Está bien que a Vieja Cepa le falta subirse a muchos escenarios para cosechar los elogios como lo hizo la banda de Marciano Cantero.
Pero estamos ante la chance de ahorrar tiempo y evitar viejos errores. Es que si la política cultural decide apostar verdaderamente por las potencialidades locales, a los artistas les resultaría más sencillo consolidarse. Es el caso de estos pibes que cada paso que han dado ha sido impulsado por su propio impulso o por el de algún amigo que les facilitó recursos para no detenerse.
Vieja Cepa es probablemente una de las dos la banda locales más instalada en el circuito rockero de alto rendimiento. La otra, Karamelo Santo. Ricardo Mollo -líder de Divididos- o Peteco Carabajal participan de su último disco y reconocen su talento. Sus letras hablan de lugares y gente de estos pagos.
Son mendocinos y triunfan más afuera que adentro. Por lo pronto, los lectores de Clarín ya dijeron que están en el top five. Tomen nota en Cultura, agenden el nombre y analicen tenerla en cuenta cuando se discutan las agendas de los próximos festivales.