La autora de la nota hace alusión al funcionamiento del sistema hospitalario en caso de fenómenos o desastres naturales.
martes, 12 de enero de 2010
Una nutrida documentación nos da cuenta del estado de los sistemas de salud a nivel mundial en caso de tener que dar respuesta a algún evento de magnitud. Pero también hace hincapié en la urgente necesidad de que las poblaciones cuenten con efectores adecuadamente preparados para cualquier tipo de desastre.
El documento sobre hospitales seguros de la Organización Panamericana de la Salud OPS/OMS expresa que, "para cualquier comunidad, el hospital o centro de salud principal tiene una importancia mucho mayor que otros establecimientos esenciales como las centrales eléctricas, los aeropuertos o las estaciones de bomberos. Juntamente con las escuelas tienen un valor social y político mayor."
En una rápida revisión y según datos de la Onueird, podemos destacar que, por ejemplo, el terremoto de 1999 de Turquía dejó a más de 44.000 personas heridas. La mayoría fue evacuada a establecimientos de salud alejados, debido a los daños sufridos en los hospitales más próximos, o fue asistida al aire libre en los terrenos del hospital o clínica más próximos, porque estos estaban destruidos o se los evaluó como inseguros.
Los terremotos de 2001 de El Salvador tuvieron un saldo de 1.159 muertos y 8.122 heridos. Diecinueve hospitales (63%) resultaron dañados y seis fueron evacuados completamente. Tres años después del terremoto, en el Hospital San Rafael de la capital, se continuaba atendiendo pacientes en establecimientos temporales (tiendas de campaña o contenedores).
En el último sismo registrado en el Sudeste Asiático, el 29 de setiembre del presente año y según informaciones de la "Célula de Crisis del Ministerio de Salud de la ciudad de Pandang", en Sumatra, "más de 1.000 personas podrían haber muerto en el sismo que sacudió ese miércoles la ciudad de Pandang. El terremoto de 7,6 grados en la escala de Richter provocó el desplome de varios edificios, entre ellos varios hoteles, clínicas y el principal hospital. "
Reducir vulnerabilidades
Según la OPS, "se denomina "hospital seguro" a un establecimiento de salud cuyos servicios permanecen accesibles y funcionando a su máxima capacidad instalada y en su misma infraestructura, inmediatamente después de un fenómeno destructivo de gran intensidad."
Los hospitales, clínicas, sanatorios, centros de salud, públicos o privados, están equipados con tecnología específica e instrumentales, casi siempre de altos costos. Sus recursos humanos, tanto profesionales como técnicos y de administración y mantenimiento, conforman una organización en la que se asisten y se internan pacientes con diferentes patologías.
Son también las instituciones donde se brinda atención primaria de la salud, se dispone de medicamentos, etc. Cada una de ellas cumple con su labor humanitaria de mejorar la salud de las comunidades.
"Desde mediados de los años ochenta, países proclives a terremotos, entre ellos, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, India, México y Perú, han estado reforzando (como se denomina al proceso de corregir puntos débiles estructurales y no estructurales inadmisibles) los hospitales. Reforzar todos los hospitales existentes sería extremadamente costoso y causaría mucha desorganización, por lo que habrá que concentrarse en las áreas críticas (quirófanos, bancos de sangre, etc.) de los establecimientos prioritarios"
Si en tiempos "normales" la demanda puede llegar a ser alta -según las circunstancias- imaginemos cómo se incrementaría si tuviéramos que enfrentar las necesidades imperiosas de una respuesta hospitalaria para salvar vidas en medio de un desastre. Es por ello que la intervención, multisectorial para la reducción de las vulnerabilidades en los establecimientos de salud es urgente y debe ser sostenible, planificada y de constante inversión.
Es, según la OPS. "un reto costoso para los países en desarrollo, que sólo se puede vencer gradualmente. Sin embargo, la protección de establecimientos nuevos, que todavía están por construirse, es técnica y económicamente factible. Hoy en día, no hay ninguna excusa para no cerciorarse de que los hospitales nuevos sean seguros."
El sistema de salud
Es importante también que tengamos en cuenta que, si bien la prioridad es la de contar con hospitales seguros, es oportuno y necesario considerar al "sistema de salud en su conjunto" para la reducción de sus vulnerabilidades. Así, hay que considerar también como vulnerable cada elemento que integra el sistema, de modo que podamos gestionar los riesgos de un modo integral.
Esto es gestionar la reducción de riesgos en cada hospital, clínica, sanatorio y centros de salud y en otras instalaciones y servicios, como las correspondientes a la gestión gubernamental, (oficinas de ministerios, secretarías, otras dependencias, etc.); las unidades de emergencias y traslado; transporte y radiocomunicaciones; espacios físicos con soportes informáticos; logística y provisión de insumos y, sobre todo, a los profesionales, especialistas, técnicos y administrativos que permiten la operatividad del sistema de salud.
Es que en la implementación de acciones promotoras de "un sistema de salud seguro" frente a posibles desastres en la región, se incluye la protección de las personas que trabajan en él en situación de dependencia o voluntaria, como así también la capacitación, preparación y mejoramiento del desempeño para la respuesta a desastres.
Es oportuno también recordar que "los hospitales están ocupados las 24 horas del día, los siete días de la semana, por una población sumamente vulnerable, que no puede evacuarse fácilmente." Esto nos obliga, entonces, a incrementar la prevención de riesgos tomando en cuenta esta especial característica y considerando, además, que en los hospitales hay población permanente y flotante, además de otras actividades, por ejemplo, de índole científica, de investigación y docencia.
Todos y todas podemos colaborar para que la reducción de desastres sea una acción concreta y sinérgica, sin esperar que sucedan las cosas, sino preparándonos, aprendiendo cómo autoprotegernos y cómo convivir con el riesgo.
Si ayudamos también para tener hospitales más seguros ante desastres, podremos contar con un sistema de salud resiliente no sólo para la región sino también como respuesta solidaria a desastres ocurridos en otros lugares cercanos a nosotros. Baste recordar la atención de casi 2.000 heridos por el terremoto de San Juan del 15 de enero de 1944, cuando nuestra provincia pudo ofrecer para su atención, en una improvisada habilitación, el Hospital Central recientemente construido. Gloria Bratschi - Consultora Internacional, docente e investigadora UNCuyo, UDA y USAL. Presidente de la Fundación Junto al Desarrollo. Colaboradora de Onueird