El presidente Lula da Silva.
El presidente Luiz Inacio Lula da Silva, en su último año de mandato, enfrenta un retorno de sus vacaciones cargado de desafíos, incluyendo una crisis con los militares, reclamos de múltiples sectores y una decisión de extradición que puede afectar su relación con la Justicia y con Italia.
El principal desafío de Lula será calmar la ira de los militares, irritados con el Programa Nacional de Derechos Humanos lanzado en diciembre por el gobierno y que crea una comisión destinada a investigar los delitos de la dictadura (1964-85), que dejó unos 400 muertos y desaparecidos.
Ayer, el ministro de Derechos Humanos, Paulo Vanuchi, amenazó con renunciar si el plan es alterado por la presión militar.
Pero el ministro de Defensa, Nelson Jobim, y los comandantes de las tres fuerzas, también amenazaron con dimitir y esperan que Lula incluya en las investigaciones a la izquierda armada y garantice que no interferirá en la ley de amnistía que liberó de juicio a los represores.
El presidente enfrenta otro embate con los militares luego de que la prensa divulgara que la Fuerza Aérea había colocado como última en sus preferencias al avión caza francés Rafale, favorito del gobierno para equipar a la Aeronáutica en una millonaria licitación. La elección del Rafale pondría un broche de oro a la estrecha relación entre Brasil y Francia.
Lula necesitará mucha habilidad para aplacar el rechazo a su programa de Derechos Humanos, elogiado por organizaciones sociales, pero que ha disgustado a la Iglesia Católica, temerosa de que apoye el aborto; al agronegocio, que considera que impulsa al Movimiento Sin Tierra, y a los medios, que piensan que ataca la libertad de expresión.
El mandatario brasileño "tendrá que tener mucha habilidad política para resolver esa situación", estimó la analista política Lucia Hipólito a la radio CBN.
"Es un momento de fuerte estrés y Lula tendrá que adoptar soluciones salomónicas, porque lo que no le interesa ni a él ni a Dilma Rousseff (su candidata presidencial) es un enfrentamiento entre las fuerzas que los apoyan y que necesitan para las elecciones" presidenciales de octubre, afirmó el analista Carlos Lopes, de la consultora Santa Fe Idéias.
El sismo, de 7 grados Richter, derrumbó un hospital, el palacio presidencial y cientos de edificios. Dicen que es el más grande en la historia del Caribe. Se sintió también en Cuba, República Dominicana y Bahamas.
Teodoro “El Teo” García Simental manejaba la droga en una de las áreas más violentas del país azteca. La policía asegura que él ordenaba decapitaciones y la disolución de cuerpos en ácido.