La cerveza, principal verdugo de los blancos

Entre 2006 y 2009, estos vinos perdieron 65% de sus ventas. Los tintos, las bebidas dietéticas y la salud también influyen en su caída.

domingo, 10 de enero de 2010
La cerveza, principal verdugo de los blancos
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Gabriela Balls


El tradicional vino blanco argentino, preferido durante décadas por los consumidores, ha sido desterrado en los últimos tiempos del templo sagrado de Dionisio. Fue una destitución espontánea, producto de muchos factores que, combinados, han provocado, por ejemplo, que las ventas de botellas, entre enero y noviembre de 2009, se sitúen en un magro 16,4% mientras que la de los tintos alcanzaron un 82,1%, según un informe del Fondo Vitivinícola de Mendoza.

Sin embargo, dentro del universo de las bebidas alcohólicas, la disminución del consumo de vinos blancos no ha sido producto del crecimiento de los tintos, sino que su principal rival es la cerveza, y esto es lo realmente sorprendente para el sector.

El increíble crecimiento de la bebida de malta ha sido directamente proporcional a la caída de los blancos. Esta retracción, que al principio fue sólo una simple percepción de los productores y bodegas ligados a la actividad, quedó claramente definida en una investigación que encargó el Fondo Vitivinícola denominada “Estudio Econométrico”, que fue realizada por la consultora MindShare para determinar las causas y elaborar un plan estratégico que permita recomponer a los vinos blancos dentro del mercado local.

Este informe indicó además que en sólo 40 meses (enero 2006-abril 2009) los blancos habían perdido un 65% de sus ventas (en especial el tetra), terreno ganado por la cerveza, mientras que los tintos crecieron 18,8% (entre 2002 y 2007).

Pero aún hay más. A raíz de dicha exploración, surgieron algunos resultados que explican en profundidad los sorprendentes cambios de hábitos de los consumidores argentinos en los últimos años, las bebidas refrescantes que se posicionaron, las nuevas predilecciones que tienen los jóvenes a la hora de beber, las crisis económicas y sus efectos en el mercado del vino.

Con estos resultados en la mano y conscientes de que les faltó una buena política de marketing en los últimos veinte años, los bodegueros aceptaron que “el vino blanco perdió funcionalidad porque se fueron perdiendo las ocasiones para beberlo”, señaló Sergio Villanueva, gerente del Fondo, refiriéndose sobre todo a los más baratos ubicados en un rango de precio menor a los 8 pesos y que representan el 80%.

Dentro de las razones que fueron afectando al consumo de los blancos se encuentran las gastronómicas, y en este sentido sí hubo influencia de los tintos: las comidas argentinas predilectas, como las carnes rojas y las pastas, no se suelen acompañar con vinos blancos. Incluso, socialmente -explica Villanueva- debido al trabajo, la gente acostumbra a comer fuera de casa dejando de lado el consumo del típico vino de mesa, algo que sí ocurría hace algunas décadas y se volcaba sobre todo a los blancos.

A esto se suma que los argentinos en general cuidan más su cuerpo y ya no se bebe por restricción calórica o directamente para evitar el consumo de alcohol. Así, las bebidas dietéticas, sin calorías o azúcar, finamente gasificadas, han crecido en los últimos años a un ritmo de 12% anual.

Otro factor es el precio: hace tan sólo cinco años el precio de un litro de cerveza era igual al del vino, $2. Sin embargo, ahora, éste cuesta $6 mientras que su competidora se sitúa por debajo de los $4.

Así, la cerveza va escalando posiciones dentro del mercado afianzada a través de conceptos publicitarios claros, que se magnifican en la época estival (y así pegan directo a los blancos, ideales para tomar bien fríos). Ese posicionamiento apunta a su “frescura, juventud, encuentro, aventura, amistad y bajo contenido alcohólico”, expresó Pablo Iesulauro, vicepresidente de MindShare, quien además hizo alusión a que se puede consumir cerveza en fiestas, lugares casuales, en la calle, restaurantes, bares, etc.

Coincidentemente, Juan Carlos Pina, gerente de Bodegas de Argentina, dijo que el vino blanco compite con muchas bebidas durante todo el año como los refrescos, gaseosas, amargo, soda y, por ende, la cerveza.

¿Por qué no afecta esto en igual medida a los tintos? La respuesta es que, desde los ´90, el sector vitivinícola está más atento a este mercado y ha acompañado activamente la demanda. “Los tintos son claramente la tendencia y más en la tierra del malbec”, dijo Pina.

Relató que hace 25 años el 95% del vino que se consumía era básico, de mesa. Y de ese porcentaje el 80% del consumo se lo llevaba el blanco. Actualmente, los vinos básicos concentran el 60% de las ventas y, de ese total, sólo el 25% corresponde a los blancos.
“Nos tenemos que desmalbequizar”, advirtió Pina, recordando la alarma que sonó días atrás debido a la escasez de vino tinto para abastecer la demanda.

El enólogo y bodeguero Walter Brescia reveló que los “ha sorprendido mucho esta tendencia” y aclaró que el crecimiento de la cerveza, los mayores cuidados del cuerpo y los otros factores que golpearon a los blancos, aún no afectaron el consumo de los tintos. Para este especialista, esto será difícil porque “somos conocidos en el mundo como productores de tintos por el clima y los suelos”, además, de influir la gastronomía local.

En su opinión, el consumo de los tintos tiene que ver con lo cultural y con el clima. “Los vinos blancos -dijo- necesitan de suelos con otra concentración alcalina y salina. Además, sus uvas necesitan menos acidez para conservarse y tienen una vida más corta”. Aclaró que el reconocimiento y consumo de los tintos es una tendencia mundial.

Por otra parte, desde la Bodega Dante Robino, Fernanda Squassini aportó otro punto de vista que explica la caída de los blancos: desde los ´´90 adquirieron mucho peso los beneficios que las investigaciones médicas les otorgan al tinto,

“Debido al descubrimiento de los beneficios para la salud del tinto, ha habido un incremento en todo el mundo de su demanda. De hecho, hay estudios realizados en nuestro país que reflejan que el consumidor encuentra 'más naturales y saludables' a estos vinos”, precisó Squassini.

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