La ayahuasca, de la cuenca amazónica a Maipú

La bebida es ilegal en Argentina. Pero en Perú y Brasil, el preparado está vinculado a lo espiritual. Las tribus andinas y amazónicas practican el ritual desde hace 10 mil años.

Edición Impresa: domingo, 06 de septiembre de 2009

Gastón Bustelo - gbustelo@losandes.com.ar

"La planta te busca y después que tomas entendés todo lo que te pasa en la vida. Los colores eran intensos, fue una sensación increíble. Hay un antes y un después", la frase es de Lucio, un mendocino de 35 años que cuenta las sensaciones que se tienen luego de tomar ayahuasca; el famoso brebaje que para algunos se hizo popular cuando el conductor de televisión Rolando Graña la bebió frente a las cámaras para mostrarle a los televidentes los efectos que provocaba.

A Mendoza llegan chamanes de Perú y Brasil para realizar "sesiones de sanación", en las que se toma la bebida. Ahora también hay mendocinos que organizan y dirigen el rito que hay que llevar a cabo para la ingesta de este "bebida". Las ceremonias siempre han sido clandestinas, debido a que en nuestro país la ayahuasca es considerada ilegal. Algunos las realizan en Maipú y cobran cerca de 200 pesos.
 
Años atrás, solían llegar "jefes espirituales" de países latinoamericanos y proporcionaban la bebida en reuniones que se realizaban en Luján. Lo cierto es que el ritual va ganando espacio entre los mendocinos y cada vez más gente se interesa en ingerirla debido a "una necesidad de búsqueda interior".

El rito

Las tribus andinas y amazónicas hace unos 10 mil años que vienen practicando el rito de tomar ayahuasca, una de las tantas "plantas de poder".

Si bien a la bebida se la conoce con ese nombre, está compuesta por dos vegetales: "la ayahuasca y la chacruna, esta última es clave porque es la que produce las visiones", explica Atilio, un hombre que tiene casi 50 años y que viajó a Perú hace tiempo para internarse en la selva amazónica y beber la ayahuasca cumpliendo con el rito milenario "en el lugar y de la forma como hay que hacerlo". Dice que ha participado de más de 200 "sesiones" y ha dirigido unas 10.

La ceremonia que hay que realizar para tomar ayahuasca varía. En Brasil, los seguidores del Santo Daime están vinculados con la religión debido a que en ese país no es ilegal tomar ayahuasca.
 
Así entonces, cuando chamanes del Santo Daime llegaban a Mendoza, realizaban las ceremonias colocando a las mujeres enfrentadas a los hombres y todos debían estar vestidos de blanco. "Los cantos, los perfumes, la música y todo lo que iba pasando lograban la conexión con tu interior", cuenta Celina, una mujer que participó de esas sesiones.

Pero están también los que realizan otro tipo de ritual en los que el que dirige la sesión se coloca frente al grupo de personas que va a ingerir la bebida, les explica lo que les puede suceder física y psíquicamente luego de beber la ayahuasca.

"El gusto es espantoso, el que busca placer que no tome ayahuasca. Generalmente, se hace una sola ingesta", indica Atilio. "La cantidad que tenés que tomar varía según el criterio del chamán, él sabe cuánto te hace falta porque conoce tus problemas. Mientras hacíamos fila veías que al de adelante le daban la mitad de un vasito y a vos te lo llenaban. El gusto es desagradable, algunos tomaban más de una vez", recuerda Celina.

Depuración, dolor y conflictos

No va a pasar una hora de la ingesta sin que la persona que la tomó sienta mareos, náuseas, vómitos, diarrea, taquicardia o baja de presión en mayor o menor medida. El efecto depende de cada organismo.

"Así se hace la depuración. El vómito no es el de una borrachera, es otra cosa, se están eliminando las cosas malas que uno viene arrastrando", cuenta Atilio y agrega: "La persona entra en su proceso. La planta sabe dónde están los traumas, las heridas psicológicas, los problemas familiares y ataca esos conflictos. Produce momentos de gran comprensión, de dolor, de bronca. Todos esos sentimientos acumulados salen.

"Es como una película por la intensidad de los colores, te ves haciendo las cosas cotidianas, pero te ves ridículo porque lo observás desde otro lugar", cuenta Gabriela, quien manifiesta que "se trata de una búsqueda personal.

"Los cantos del que dirige la ceremonia ayudan porque lidera el proceso y dirá las palabras justas para sanar a los que están en la sesión, unos escucharán unas y otros otras, pero todos sabrán de qué se trata porque hay una conexión", dice Atilio.

Al ingerir ayahuasca se produce "el famoso estado alterado de conciencia" y por eso también es que "el que la toma tiene visiones, no alucinaciones" cuenta Atilio y explica: "La alucinación se da cuando veo algo que no es real, en cambio la visión que tenés al tomar ayahuasca es real, te ves a vos, ves situaciones dolorosas y conflictivas desde otro punto de vista; por eso son visiones y no alucinaciones".

Muchos son los significados que se le dan al nombre de la planta ayahuasca, pero Atilio prefiere el de liana o soga de la muerte: "La bebida produce la muerte del cerebro, al lograr eso comenzás a ver todo lo que la memoria celular te tira. Por eso muchos lloran un rato largo, otros ríen y después lloran, otros gritan.

"No me pasó, pero creo que cuando profundizás en el proceso de sanación podés llegar a ver cosas que te van a pasar", cuenta Celina. Atilio no duda: "He visto cosas que luego me sucedieron y hasta me he visto en otras vidas".

El hombre fundamenta: "Al lograr frenar al cerebro la que controla el cuerpo es la planta y por eso la memoria celular comienza a emitir imágenes futuras y de otras vidas. El cerebro nos hace pensar que podemos controlar todo. Al descomponerse ese orden, ahí estamos todos iguales. La ayahuasca logra equilibrar el cuerpo, el alma y el corazón".

Respeto

El jarabe de ayahuasca es "producido" en los países de la cuenca amazónica y no es difícil que llegue a Mendoza. Los que saben, les recomiendan a las personas que quieren probar ayahuasca que lo hagan en sitios específicos ubicados en Perú o Brasil.

También consideran que es bueno estar varios días "internado" en esos lugares debido a que hay gente capacitada para asistir a las personas y ayudarlas a poner en claro lo que les está pasando en sus vidas, luego de tomar ayahuasca.

"En esos lugares la sanación es más profunda e intensa por el entorno de la selva y la sabiduría de los chamanes. Es importante tener claro que con la ayahuasca no se jode, hay que respetarla", sentencia Atilio quien afirma que cada vez más mendocinos le preguntan por la bebida.

Lucio no deja de hablar de los planes que tiene, de las situaciones personales, ideas y conflictos que la ayahuasca le aclaró. Ya han pasado unos tres días desde que hizo su última ingesta y todavía siente escalofríos en el cuerpo. "Me cayó la ficha, después de tomar advertí con claridad un montón de cosas. Ahora veo a los demás desesperados y confundidos", mientras tanto él sigue buscando su destino de liana en liana.

Más notas de esta sección
Copyright 2010 Los Andes | Todos los derechos reservados