El turismo es una actividad privada, por lo cual los protagonistas, empresarios, trabajadores y profesionales del sector se encuentran en una seria crisis estructural.
El éxito posterior al 2001 fue la combinación de varios factores:
1 Mendoza tenía una importante inversión en infraestructura hotelera, centros comerciales, shopping, restaurantes, universidades. Estábamos preparados para atender la fuerte demanda que se vino “gracias al dólar”.
2 Los argentinos no podíamos salir del país por la falta de poder adquisitivo en dólares, una demanda cautiva de 36.000.000 de habitantes para 350.000 camas en todo el país. Con una Mendoza con 15.000 camas.
3 La demanda adicional de 6.000.000 de nuestros vecinos, sólo de Santiago, con una relación cambiaria muy favorable, no conocían Mendoza, ya que gran parte de esta demanda pertenece a la nueva clase media chilena, fue turismo de compras y reiterativo.
4 En esta etapa en que nos habíamos ganado la lotería, en vez de plantear una estrategia de largo plazo, promocionando a Mendoza como sede de Congresos y Convenciones, festejábamos el exceso de demanda en fechas clave, tales como Vendimia, Semana Santa, vacaciones de julio, fiestas patrias de Chile, etc. y lo único que lográbamos era estimular la oferta informal de departamentos amoblados, casas convertidas en hostel, familias de turistas que se abastecen en supermercados y no van a restaurantes, o sea estimulamos el mercado negro.
5 Este boom cambiario, con grandes anuncios por parte de los funcionarios de turno, adjudicándose el éxito de la demanda, lo único que lograron fue estimular la oferta de camas, restaurantes, hostel, hoteles cinco estrellas, cabañas, departamentos, o sea no trabajaron para el largo plazo.
6 Hoy estamos con un exceso de oferta, con una relación cambiaria no conveniente, somos de nuevo caros en términos de dólares por lo cual nuestros clientes del mercado interno prefieren de nuevo el exterior, y la demanda internacional se va a otro lado.
Cómo seguimos
Cabría preguntarse cómo seguimos y las respuestas pueden pasar por distintos planos.
1 Primero pensar qué queremos vender, qué somos, cuál es nuestra ventaja comparativa, haciendo una mirada hacia adentro.
2 Mendoza sede de congresos. Mendoza, San Rafael, Malargüe y todos los productos que complementan: rutas del vino, turismo de aventura, cultura, gastronomía, nieve etc.
3 Planificar los próximos diez años, fomentar congresos, ferias, eventos culturales, deportivos, fiestas populares, etc. en forma ordenada. Esto tiene un marketing distinto al turismo tradicional.
4 Afectar fondos del Gobiernos provincial, Fondo de Transformación, a través del Banco Nación u otros, para fomentar la demanda, para que quien nos elige o asiste a Mendoza tenga un crédito blando por elegirnos.
Esta ley existe y está durmiendo en la Legislatura. Esta ley sí tiene 100% de ocupación por dormir en Mendoza. Cuántos hoteles la querrían tener de cliente.
Los muchos turistas que vinieron son el pasado, por lo que estimo que los sectores público y privado van a tener que sentarse a trabajar en el largo plazo por un ente mixto o algo semejante.
No vale la pena buscar culpables, es mejor buscar soluciones y creer que asistir a distintas ferias de turismo con un stand de Mendoza es bueno, pero para el problema que hoy Mendoza tiene es como ir a cazar con arco y flechas.
Cada día que pasa es una noche perdida y una mesa vacía, y un puesto de trabajo menos.
Tal vez tengamos la suerte de que Emilio Civit u otros de su misma talla nos ayuden desde el cielo.
El mundo actual parece vulnerable a la inestabilidad social y a la violencia. A ello deben sumarse fenómenos como la disminución de agua y alimentos y suministros de energía por persona.