Morada. Una de las dos casas donde vivía Ayelén Sábato, la chica que fue encontrada muerta el martes. (Oscar Guillén)
No sólo policías de Investigaciones sino también de Narcocriminalidad están detrás del homicidio de Ayelén Sábato, la adolescente de 15 años que fue encontrada en un baldío en Maipú el martes al mediodía. Los investigadores guardan silencio, mientras las pistas que ofrece hasta la familia de la víctima apuntan a "algo raro", frase que todos traducen como "el mundo de la droga".
La fiscal especial Claudia Ríos sólo confirmó el homicidio de la chica -que es sobrina de una comisario en actividad- y luego de resguardar la identidad de la adolescente, ni siquiera confirmó la causa de la muerte por no tener, todavía, a disposición el informe final del forense.
Lo cierto es que en la madrugada de ayer, algunos familiares de la víctima se comunicaron con la Fiscalía Especial para despejar sus dudas. Allí explicaron que por las características ofrecidas por los medios, podría ser pariente suya la joven asesinada. Cuando uno de los familiares fue llevado al Cuerpo Médico Forense, no dudó en identificar el cadáver.
Según explicaron algunos parientes a Los Andes, la chica salió el sábado pasado a las 20 de su casa, ubicada en una barriada popular de Coquimbito para dirigirse en colectivo al barrio Antártida Argentina de Gutiérrez, donde desde hacía dos semanas vivía su madre.
Fue justamente en un baldío cercano donde el martes al mediodía fue encontrado el cuerpo por un niño que casualmente pasaba por ahí. Según las pericias iniciales Ayelén habría muerto en la madruga del lunes.
La Justicia busca a la madre
Ayer, los familiares de la joven dijeron que "desde los trece años ella era incontrolable. Vivía unos días en la casa de su abuelo y otros con su abuela (en el barrio Colina de Oro, de Maipú) y nunca sabíamos dónde andaba".
De hecho, la chica desapareció el sábado y nadie denunció que estaba perdida.
Y si bien no tendría novio conocido, solía salir con hombres que la iban a buscar a distintas horas del día. También se juntaba habitualmente con tres tías cuyas edades promedian los 20 años.
Sin negar la posibilidad que la chica se moviera entre "dealers" (pequeños traficantes de droga), un pariente opinó: "Puede ser un tipo de venganza. Tal vez algo que hizo otra gente. Tal vez la indujeron a algo. Ella era muy inocente".
"Puede ser una venganza contra la madre o por un pago que no se hizo a traficantes de la zona de Gutiérrez. La madre está desaparecida y la fiscal la está buscando. Hay varios testigos que le han dicho lo mismo", dijo otro familiar que aportó datos que podrían ayudar a aclarar el crimen.
Fuentes ligadas a la cerrada investigación indicaron que la fiscal Ríos pidió informes a la Justicia de Familia para saber si la chica había estado ligada a alguna situación de riesgo. Ayelén había dejado la escuela al terminar quinto grado y no trabajaba.
La hipótesis de que la chica podría haber estado relacionada al mundo de la droga no fue negada por los investigadores: "Gente de Narcocriminalidad está en el tema para ver si los rumores (por la droga) se confirman o se desestiman", dijeron.
Por lo pronto el móvil del robo está descartado: junto al cuerpo de la chica se encontró su cartera y nada hace sospechar que algo faltara, salvo la presencia de un cargador de celular. Sin duda alguna uno de los elementos que podrían ofrecer una clave a la pesquisa es si el teléfono aparece.
En las últimas llamadas registradas podría estar la clave del crimen.
La menor fue sorprendida anoche cerca del Shopping por un hombre que la amenazó con un arma de fuego y la llevó hasta una obra en construcción.
El chico, de 13 años, desapareció hace un mes. Estaba en un canal de San Martín.