Algarabía en los jugadores del Cruzado luego del primer gol de la noche. (Andrés Larrovere)
jueves, 24 de septiembre de 2009Todo estaba listo. La gente se había vestido acorde a la ocasión para presenciar el festejo. El Cruzado estaba a un partido de conseguir “las bodas de oro” o mejor dicho los cincuenta partidos invicto como local y el invitado para la ocasión era Central Córdoba de Santiago del Estero.
Como en toda fiesta, el anfitrión intentaba hacer todo al mismo tiempo, que todo saliera perfecto, pero en ese apuro se le olvidaban algunos detalles.
También aparecían imprevistos, como en todo festejo, que hacían que los anfitriones no estuvieran cómodos. La lesión de Labaké hizo que el Gringo Sperdutti tuviera que meter mano y realizar una variante en la mitad del primer tiempo.
Hasta que apareció uno de los que hizo bastante para esta fiesta: Leo Torres. El enganche hizo lo que mejor le sale: asistir a sus compañeros y así fue como le puso la pelota en la cabeza primero Tambussi y después Bernay, todo esto en una ráfaga de cinco minutos, para poner en ventaja al Cruzado y comenzar a descansar con el triunfo.
Así fue como el primer tiempo pasó con tranquilidad, porque el local regulaba y la visita no lastimaba.
Cuando todo era tranquilidad apareció una distracción que permitió a Paulo Paglioni aparecer solo en el área cruzada y definir ante la salida de Martín Ríos. Incertidumbre en la noche maipucina.
Es que la visita su volvió irrespetuosa e intentó empatar el partido de cualquier manera y quería amargar la noche Cruzada, pero su mala puntería salvó al Botellero.
Finalmente, como en toda gran celebración, hubo desahogo porque la fiesta salió como el Cruzado quería: con los cincuenta partidos invictos en el bolsillo. Sergio Daniel Rio - srio@losandes.com.ar