El consumidor es sensible al bolsillo

Un reciente estudio de mercado permitió establecer que el vino en tetra cayó 3,1 por ciento en el primer trimestre del año.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Por Luis Fermosel - lfermosel@losandes.com.ar

A medida que transcurre el tiempo, continúa profundizándose la sensación de que el próximo será un año difícil para la vitivinicultura. Si la naturaleza ayuda y no hay problemas de heladas o de granizo importantes, la próxima cosecha servirá para recomponer stocks, en razón de que la gran preocupación actual pasa por las existencias.

Hasta hay quienes que consideran que cualquier problema de se tipo puede llegar a poner en peligro el abastecimiento de los mercados, tanto interno como externo.

En ese marco de situación, las fuentes consultadas consideran que no hay que seguir tensando la cuerda, “porque en cualquier momento podemos llegar a que un litro de vino tenga un valor a dos botellas de cerveza y allí sí se complicará la cosa porque resultará difícil recuperar consumidores”, se indicó.

Más aún cuando esa bebida -mucho más concentrada, en dueños, que la vitivinícola- ha encarado fuertes campañas dirigidas a los jóvenes y ha abierto la oferta con distintos tipos de cervezas para alcanzar los segmentos de media y alta gama de consumidores. Por otro lado, en los segmentos más altos, la crisis ha golpeado y se nota con mayor claridad en el consumo que se producía en los restaurantes.

“Es un año en el que debemos privilegiar los acuerdos, porque vamos a estar discutiendo cómo hacemos para que el vino que se elabore alcance para cubrir las necesidades y no romper lo construido a la espera de años normales que permitan volver a la estructura habitual e histórica”, señaló el dirigente.

La industria vitivinícola argentina cuenta con una ventaja respecto de sus pares en el resto del mundo. Mientras en otros países se producen en forma permanente excedentes vínicos, en nuestro país se ha logrado evitar las crisis cíclicas que habían golpeado en las décadas del 60 o del 70 y mantener los stocks acotados.
 
A punto tal que en las últimas cosechas nunca se superaron los cinco o seis meses -como máximo- en cada fecha de liberación, lo que provocó, paralelamente, que los precios, en general, fueran interesantes y el mayor inconveniente para los pequeños productores fue su falta de integración o carencia de financiamiento.

Para el año próximo no se avizoran mayores inconvenientes respecto de los valores que se pagarán por las uvas o los caldos, pero sí con lo que pueda suceder con la relación precio-calidad que le permitió a la Argentina insertarse convenientemente en los mercados internacionales o el mantenimiento del interno.

Sumado a ese aspecto, se está dando un hecho nuevo en nuestro país. Porque mientras en el resto del mundo la relación entre tintos y blancos es de 60 litros de tinto por 40 de blanco, en la Argentina está en 70 de tintos por 30 de blancos y en los vinos de alta gama llega a 80-20.

Por otra parte, un reciente estudio de mercado permitió conocer cifras del consumo en el país.

Según la auditoría, las bebidas con alcohol crecieron, en el período enero-junio un 1,6 por ciento y el total de bebidas aumentó un 1,7 por ciento. Sin embargo, el vino cayó un 1,8 por ciento, con una fuerte repercusión en los tetra, que cayeron un 3,1 por ciento.
 
Este tipo de envases es el que sufrió en el primer semestre el mayor incremento en precios, alcanzando un 34,4 por ciento. En el caso de los vinos en botella, el aumento alcanzó al 23%.

“Ha quedado en claro la sensibilidad que tiene el consumidor argentino al bolsillo”, señaló un dirigente, quien agregó que el estudio aún no refleja los aumentos que se produjeron a partir de junio, por lo que no se puede establecer si la baja en el consumo continúa.

La investigación determina que hubo un crecimiento en el consumo de los vinos de entre 6 y 8 pesos y lo mismo sucede con los de 10 a 12 pesos.

En el caso de los espumantes y los frizzantes hubo una caída, no atribuible a los precios, sino a un cambio de hábitos -dejar de concurrir a restaurantes- como consecuencia de la crisis económica. En el esquema general, se considera que el vino no sufrió abiertamente una caída del consumo, pero hay que tener cuidado.

Otro de los aspectos que están considerando los industriales es la diferencia en el consumo entre tintos y blancos a que hicimos alusión en un párrafo anterior. Que se observa abiertamente en los vinos de mediano y alto precio y que todavía no afecta considerablemente en los tetra, donde llega a 66-34 entre tintos y blancos. Esto llevaría a estudiar la posibilidad de implementación de una campaña destinada a promocionar el consumo de blancos de calidad.

El párrafo final para un tema que preocupa a algunos exportadores. Especialmente a quienes venden al exterior vinos a granel de bajo precio. Se aseguró en este aspecto que ese sector trabaja con rentas exiguas y se enfrenta con algunas deudas, de parte del Estado nacional, que en algunos casos superan los 10 millones de pesos.

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