En algunos tramos peligrosos de los caminos, los ciclistas son custodiados por policías que andan en motos. Foto: Marcos García / Los Andes
Las escapadas hacia las estribaciones montañosas en bicicleta ya forman parte de la escenografía mendocina. Es una actividad que comenzó hace poco más de dos décadas y que cada día se incrementa tanto en destinos como en cantidad de participantes.
Sin embargo, cada semana se suman las denuncias por el robo de bicicletas y en muchos casos la agresión física a los deportistas.
Es que el mountain bike (también conocidas como bicicletas todo terreno) ha sufrido, a lo largo de los años, el traicionero golpe de los inadaptados, que amenazan y golpean a los pedalistas, quienes terminan perdiendo la bicicleta, sumando además un miedo que muchas veces les impide volver a los pedales. Por eso, en algunos pasajes más temibles del recorrido, los ciclistas son custodiados por los llamados policías en motos.
Uno de los casos de atraco lo sufrió Alejandro, quien hace un par de semanas fue sorprendido cuando transitaba la zona conocida como de La Guanaca, en Chacras de Coria, junto con un amigo.
La diversión y el esparcimiento de las mañanas sabatinas se vieron interrumpidos cuando cuatro sujetos los sorprendieron y bajo amenazas se llevaron las bicicletas. Una (Cannondale Prophet MT Tean), perteneciente al denunciante, tiene un valor comercial de más de doce mil pesos y según la víctima "es única en el país".
El relato del hombre (45) permitió conocer que siguió el rastro y pudo ubicar al ladrón por un costado del Corredor del Oeste, en un "tipo de picada" muy bien conservado, lo que lleva a pensar que "por ahí pasan muy seguido". Y se perdieron en uno de los barrios de Godoy Cruz.
"Llamé con el celular varios veces al 911 pero nunca logré que fuera un móvil", explica Alejandro con bronca indisimulada.
Este hecho se suma a los ocurridos en las últimas semanas, con víctimas de lo más variadas, entre ellas mujeres y también menores de edad.
Problema de vieja data
Este tipo de robo en la zonas del pedemonte mendocino no son nuevos. El caso más grave, entre los denunciados, ocurrió el 19 de enero de 2000, cuando el empresario Roberto Soppelsa fue sorprendido por dos sujetos armados en las inmediaciones del dique Papagallos. (ver aparte).
En aquellos años se inició un operativo en el que los bicipolicías tuvieron un rol importante. No sólo acompañaban a los deportistas, sino que el paseo les servía como entrenamiento. Sin embargo con el paso del tiempo esa práctica fue dejada de lado. También hubo otros intentos, pero que con el tiempo sólo quedaron en eso y nada más.
Y por ese hecho y muchos otros, los pedalistas fueron cambiando de escenario, tratando de no decaer en esa pasión y la libertad que significa ganar terrenos agrestes a fuerza de piernas.
Así fueron pasando los diques Papagallos y Frías y clásicos lugares como La Crucesita o el Puesto Lima. Mucho más cerca continuaron las incursiones en el pedemonte, principalmente en los terrenos al oeste del Cerro de la Gloria.
Sin embargo todos los circuitos y los deportistas fueron violentados por los delincuentes. Así los ciclistas buscaron otras opciones y llegaron, hace un par de años, a la zona de Chacras de Coria. Ahí se adentraron en el terreno conocido como La Guanaca, pero este recorrido -durante los fines de semana- practicado por centenares de pedalistas también recibió la "visita" de los ladrones.
Últimamente, y debido a las reiteradas denuncias, personal policial realiza operativos en bicicletas, caballería, motoristas e inclusive 4x4, pero, advertidos, los ladrones optan por esperar que los uniformados desaparezcan para llegar y tomar lo que puedan.
Un buen negocio
Paralelamente a las denuncias sobre robos, los damnificados también hacen referencia a la existencia de un negocio que empieza con el robo y termina en la bicicleta desguazada o, cambiado el color, vendida en la provincia o, como muchos especulan, en los territorios vecinos.
Lo explican así: "Antes había que andar con la factura de la unidad en el bolsillo, pero ahora nadie pide ni pregunta nada. Así una bici robada puede salir rodando o atada a un vehículo cualquiera".
Cada semana se suman nuevas exposiciones policiales por robo, en el menor de los casos sólo eso, mientras que en otras oportunidades se le añaden el despojo de prendas de vestir -inclusive el calzado-, además de algunos golpes, todo lo cual, sumado a la facilidad para hacer desaparecer el bien robado, hace de esta actividad ilegal un verdadero negocio sobre ruedas.
Fue a comprar aros y nunca llegó al negocio.Tiene 22 años y sufre de retraso mental. Sus familiares, muy preocupados, empapelaron el Centro y Guaymallén con su foto.