Las angustias bajan las defensas del organismo

La falta de certezas, los permanentes desafíos y las exigencias laborales generan en la psiquis un caldo de cultivo que puede afectar el sistema inmunológico.

Edición Impresa: lunes, 24 de agosto de 2009
Las angustias bajan las defensas del organismo

Sin salida. No todas las personas poseen el mismo grado de vulnerabilidad: influye lo genético, lo ambiental, la educación y la personalidad.

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Sección Sociedad

Podría no ser casualidad que una de las crisis económicas más profundas que ha vivido el mundo coincida con la aparición de una pandemia de extraordinaria virulencia. Nadie puede poner en duda que la actual incertidumbre económica mantiene los nervios alterados de una gran porción de la población y el nivel de estrés funciona como un coadyuvante que propicia el contagio de enfermedades.

La crisis ha tenido consecuencias de diferente calibre según el ámbito en el que cada cual se desempeñe pero aún entre quienes han padecido sus efectos de manera tangencial, el tema sobrevuela cada conversación e invade la cotidianidad.
 
La falta de certezas y los permanentes desafíos que plantea la coyuntura sumadas a la celeridad de los tiempos y las exigencias laborales que exigen resultados eficaces generan en las psiquis y los organismos un caldo de cultivo ideal que puede afectar el sistema inmunológico.

Un punto que refuerza esta teoría es la edad promedio de los más afectados por la gripe A H1N1, 40 años, son adultos jóvenes con un gran nivel de exigencia tanto laboral como familiar.

Estrés y distrés.

Si bien en la actualidad el estrés se ha internalizado como algo con connotaciones negativas y patológico, en realidad es una situación normal que genera cambios en el organismo que permiten afrontar situaciones nuevas y adaptarse a ellas. La adaptación física, psicológica y psíquica a estas situaciones nuevas se llama resiliencia, que es la capacidad de adaptarse a partir del estrés.

Ante una nueva situación comienzan a generarse cambios orgánicos y psíquicos pero cuando la adaptación no se produce estos cambios se prolongan en el tiempo y se vuelven patológicos, son personas que no pueden elaborar la realidad y siguen permanentemente frente a una situación de incertidumbre.

"Cuando el individuo enfrenta un estrés crónico ya estos cambios pasan a ser patológicos o anormales, lo que se llama distrés; es decir que se empieza con la normalidad pero pude terminarse con la patología misma", explicó la médica psiquiatra Graciela Nazar, especialista en Neurociencia y Genética aplicada al psiquismo.

Es normal que se produzcan períodos de estrés pero de manera intermitente. Cuando el individuo no logra cambios adaptativos esta situación se torna permanente dando lugar al distrés. Frente al estrés crónico comienzan a aparecer consecuencias tanto psíquicas como biológicas.

Cuando se llega a situaciones de presión, incertidumbre y ansiedad permanente el distrés comienza a producir alteraciones a nivel del sistema inmunológico. "Hay ciertas sustancias en el organismo como los glucocorticoides que son parte del sistema del distrés y que disminuyen nuestras defensas.

"Es decir que en estos casos aumenta la cantidad de glucocorticoides por mecanismos neurobiológicos y disminuyen la capacidad inmunológica. Las consecuencias son mayores mientras más tiempo estén en contacto con las factores inmunológicos hasta que producen un ataque de la propia inmunidad, una alteración de la memoria de nuestros factores inmunológicos y defensivos que va a ir en contra de nuestros propios tejidos".

Consecuencias

"La gente está "mal estresada", muy ansiosa, los trastornos de ansiedad por estrés laboral o moving son muy frecuentes, están presentes en la mayoría de las consultas y generalmente se acude al profesional recién cuando se presentan trastornos biológicos o neurobiológicos, cuando esa ansiedad ya es patológica y medicable, asegura la doctora Nazar.

El moving es el acoso permanente por parte de compañeros de trabajo o jefes que pueden desembocar en una verdadera incapacidad para poder adaptarse, genera un trauma psicológico que puede acarrear estrés postraumático y trastornos de ansiedad generalizada.

Pueden darse casos de ansiedad, que es lo que primero aparece, una ansiedad anormal que invade todos los aspectos de la vida, tanto laboral, social como familiar. Luego aparecen los trastornos de ansiedad que invaden al cuerpo.

En cuanto a las conductas psicológicas también se manifiesta la angustia que es una protección ansiosa y de desconcierto hacia el futuro.

Este desgaste o desesperanza aprendida que genera la situación permanente de incertidumbre y la imposibilidad de adaptación empieza a producir dificultad para levantarse, insomnio, trastornos del sueño, tristeza, sensación de incapacidad de poder realizar un determinado trabajo, miedo a la confrontación con el día a día, inclusive aparecen agorafobias que son miedos a los espacios abiertos y a la gente, luego una fatiga crónica y a partir de allí comienza a alterarse la inmunidad.

La mayoría de estos pacientes en un principio ya padece infecciones a repetición, una primera manifestación de ciertas fallas en el sistema inmune. Se dan generalmente enfermedades respiratorias, resfríos, gripe, alergias, infecciones pasajeras.

Hay que tener en cuenta una predisposición de ciertos organismos pero una situación de distrés puede adelantar la aparición del cuadro o manifestar una enfermedad que quizá hubiese permanecido latente. Por ejemplo pueden darse casos de artritis reumatoidea.

"Hay que mencionar cierta predisposición pero también se necesita de factores ambientales que gatillen todo este sistema para que finalmente la inmunidad o no defienda como corresponde o se vuelva en contra de nuestro propio organismo. Por eso se habla tanto de este sistema de presiones en el que vivimos actualmente, este estrés prolongado termina generando a largo plazo cierto tipo de cáncer. Esto explica el permanente aumento de casos de cáncer especialmente de colon y el de mamas, lo que ocurre porque la inmunidad actúa en contra del propio cuerpo".

Existen innumerables enfermedades autoinmunes relacionadas con esta situación, que son aquellas en las que el organismo reacciona en contra de sí mismo.

Vulnerabilidad

No todas las personas tienen la misma vulnerabilidad. Hay quienes tienen mayor capacidad de resiliencia y deciden evitar el estrés a partir de ciertos instrumentos y hay quienes por su personalidad favorecen este tipo de cuadros. Otras son menos vulnerables a padecer distrés desde lo genético, lo ambiental, la educación y la personalidad y que suele ser una proporción mayoritaria de la población.

Hay un grupo de vulnerabilidad media entre quienes el cuadro se manifiesta de forma menos severa y el poder de recuperación es mayor.

En cuanto a la personalidad, alguien con alto grado de vulnerabilidad es temeroso, muy obsesivo, muy exigente consigo mismo, un individuo que toma responsabilidades propias y ajenas, alguien que no vislumbra posibilidades a futuro sino que se adelanta a él de forma negativa. A ellos les resulta más difícil adaptarse a una nueva situación y van a generar un trastorno neuropsicoinmunológico.

Sin embargo en una situación de incertidumbre económica como la actual hay personas que logran adaptarse, ver el futuro inmediato y allí trabajar para lograr la oportunidad y es el estrés el que les permite esa capacidad de resiliencia, son los menos vulnerables.

La recuperación del distrés y lograr un adecuado nivel de inmunidad es un proceso que puede durar 6 meses como mínimo con medicación antidepresiva, ansiolíticos y la atención profesional.

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