Tel Aviv. Un inmigrante argentino, llegado a Israel hace 4 años y que hacía el servicio militar obligatorio en una unidad encargada de la seguridad de la comandancia del ejército, fue detenido por la policía militar acusado de robar armas y después venderlas, de atacar y herir a un soldado para quitarle su revólver y de haber entregado a criminales los datos de la tarjeta de crédito del mismísimo comandante en jefe de las Fuerzas Armadas israelíes, Gabi Ashkenazi.
Desde ayer el argentino más famoso en Israel ya no es el director de orquesta Daniel Barenboim sino este soldado cuyo nombre no trascendió y que puso en jaque la seguridad del país.
Paolo Rosario De Stefano, líder de la Ndrangheta, fue detenido en Sicilia.