Cotón siempre impuso su presencia para quedarse con el triunfo en Cozumel. Gentileza KO
lunes, 17 de agosto de 2009
“¡Hola amigos! ¡Acá estamos muy contentos y felices!”, dice Juan Carlos Reveco del otro lado del teléfono, mientras preparaba los bolsos para su traslado a Cancún (desde la isla de Cuzumel), desde donde hoy viajará a nuestro país; mañana arribará a Mendoza, a la aeroestación Francisco Gabrielli, alrededor de las 14.30.
Fue toda una odisea lograr ubicar al flamante campeón mundial interino de los minimosca, Cotón Reveco. Pero, luego de innumerables llamados, finalmente pudimos dar con el púgil de Malargüe, quien recuperó el cetro de los 48.998 kg (o 108 libras) como visitante.
Tras la pelea, el mendocino estuvo varias horas festejando el título.
“Estoy feliz, muy bien. Recién venimos llegando de un agasajo. A la pelea nos fueron a ver unos argentinos que residen acá y que son de San Juan, Córdoba y Buenos Aires, y muy temprano nos vinieron a buscar para comer un asado. ¡Sí, un asado, aunque no lo creas comimos un asado a lo argentino!, reía de felicidad Cotón, mientras, a su vez, le sugería a Jonathan Barros (sparring y amigo inseparable de estos días) que armara los bolsos.
“Ese, ese es mío. Lo otro es de Pablo (Chacón)”, se le escuchaba decir a Reveco. “Es que estamos haciendo los bolsos para partir a Cancún y de allí nos vamos a la Argentina. Salimos en poco tiempo”, sostuvo.
- ¿Triunfo difícil, Cotón?
-Sí, pero estoy muy bien y contento. Todo salió excelente. Más o menos fue lo planeado.
- Pero sufrieron más de lo que preveían.
-Sí, pero lo que más sufrimos fue el calor. Me ahogué en el cuarto o tercer round, y no tenía aire. Había mucha humedad. ¡No te imaginás! ¡En mi vida me había ahogado así durante una pelea!
- Igual, lograste salir adelante y conquistar el título.
- Sí, sacamos la diferencia en los últimos rounds. Es que la humedad me afectó mucho en el rendimiento. En el cuarto round quise apurarlo y me quedé sin fuerza sobre el final.
- La Chiquita Rosas estuvo al borde del nocaut.
- Ya se iba el mexicano, pero no tenía fuerzas para definir. Lo vi que estaba ahí, pero no pude definir. No pude sacarlo. Es que es un torito Rosas; va al frente.
- ¿Rosas fue mucho más complicado de lo que esperabas?
- Sí, mucho más. Quería hacer las cosas bien y no me salían. Quería esquivar esas manos y no podía; no tenía fuerza y me sentía lento.
-Ganaste con más actitud que buen boxeo.
- La ganamos a lo mexicano: “de huevo”, porque en los últimos rounds si no íbamos al frente
estábamos hasta las manos. Igual no sentí mucho sus golpes, pero sí el impacto desde el séptimo al noveno, pero al final pasé al frente. Pero me faltó resto físico.
-¿La pelea fue la más difícil de tu carrera?
-Estaba superentrenado, pero sabía que me podía pasar esto, porque cuando salíamos con Jony a correr en las mañanas me ahogaba. Fue la pelea más dura que he tenido. Gracias a Dios salió todo muy bien y podemos llevar el título para Mendoza.