Duras críticas de la oposición y hasta de la dirigencia del partido Liberal, buque insignia de la alianza que lo llevó al poder, escándalos de paternidad y una popularidad que se redujo drásticamente de 93% al 40%, es el balance del primer año de gestión del presidente Fernando Lugo en Paraguay.
El ex obispo asumió el 15 de agosto de 2008, protegido por el aura de la Iglesia Católica y terminó con 61 años de gobiernos corruptos del partido Colorado. Durante su primer año de gobierno -son 5-, el inexperimentado outsider de la política se refugió en un incipiente y aún débil movimiento de izquierda, al que ayudó a dar sus primeros pasos dentro de la conservadora sociedad paraguaya.
Lugo buscó anular de entrada a sus principales enemigos políticos, su antecesor en el poder Nicanor Duarte del partido Colorado y el influyente general Lino Oviedo del partido Unace, a quienes acusó de “golpistas”.
Los mapuches, el pueblo originario más grande del vecino país, reclaman tierras que heredaron de sus ancestros. Recrudecen los enfrentamientos con la policía.
La norma que impulsa Hugo Chávez aumenta el control del Estado sobre escuelas y universidades. Fuerte rechazo de la oposición.