Los restos de uno de los camiones que estalló en la aldea de Jazna. AP
Jazna, Irak. Cerca de 50 personas murieron y otras 251 quedaron heridas en una serie de atentados ayer en Irak, donde el primer ministro Nuri al Maliki renovó no obstante su confianza en las fuerzas iraquíes para garantizar la seguridad.
En el ataque más grave, dos camiones bomba estallaron antes del amanecer en la aldea de Jazna, al este de Mosul, dejando 28 muertos y 155 heridos.
Estas violentas deflagraciones destruyeron 35 casas y dejaron grandes cráteres en esta aldea, donde viven miembros de la pequeña secta Shabak, de origen kurdo.
Esta secta de lengua kurda integrada por unas 30.000 personas está diseminada en 35 aldeas en la provincia de Nínive. Muchos de esos pueblos piden su incorporación a la región autónoma del Kurdistán.
Su fe es un sincretismo entre el islamismo, el cristianismo y otras religiones. Sus miembros fueron perseguidos durante la era de Saddam Hussein porque eran kurdos, y después de la invasión dirigida por Estados Unidos en 2003 fueron blanco de varios ataques de Al Qaeda.
"Estaba durmiendo en el techo cuando me desperté como si hubiera un terremoto. Después vi una nube de humo y polvo que se extendía por todas partes", dijo Mohamed Kadhem, de 37 años.
"Un minuto más tarde estalló otra bomba, derribándome al suelo. Quedé inconsciente por la metralla y las piedras", agregó.
Fala Ridha, un enfermero de 23 años, herido en ese ataque, afirmó que era el único superviviente de los 12 miembros de su familia. "Once personas de mi familia murieron cuando la casa se derrumbó. Todos ellos se despertaron luego de la primera bomba, pero la segunda estaba muy cerca de mi casa; fue como un sismo", agregó.
"Nadie más escapó, sólo yo", explicó. Pocas horas más tarde, hombres armados mataron a balazos a dos policías en dos ataques en Mosul, según una fuente policial.
Mosul ha sido blanco de frecuentes ataques a pesar de una notable disminución de la violencia en otras regiones del país, y los comandantes norteamericanos afirman que se trata del último bastión urbano de los miembros de Al Qaeda en Irak.
Es la segunda ciudad del país, con unos 1,6 millones de habitantes, de mayoría sunnita -tanto árabe como kurda-, pero también tiene importantes minorías cristianas y chiítas turcomanas. Agencia AFP
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