Un extracto de sitios rurales que ofrecen una nueva perspectiva del departamento sureño. Seguramente encuentre su lugar.
Algodón Wine Estates, quizá usted lo conozca como Viñas de Golf, se ha transformado en un espectacular y exclusivo proyecto inmobiliario enoturístico. Esto es, además de la mixtura entre deporte y vinos dado por la cancha de 9 hoyos, el lodge, el restaurante y la bodega, los noveles inversores trazaron un mega plan.
Lotes en torno a las viñas, a los frutales, al desierto o a la cancha de 18 hoyos -cuyos 9 hoyos finales se inaugurarán en el verano próximo-, 16 canchas de tenis para conformar la escuela de José Luis Clerc que estarán listas en noviembre, la mejora de la calidad de sus caldos de cepa, que ya pueden degustarse y hasta la plantación de ciertos árboles para que en el suelo se desarrollen trufas.
El concepto es propiciar sofisticados productos dentro de la magnífica propiedad. Lo mejor es que cualquier mendocino o turista puede disfrutar de todas las actividades.
Mientras algunos se disponen a jugar al golf, desde el restaurante la escena parece onírica. Entre el contrastante verde de la cancha, los olivos circundantes crean una atmósfera de plano irreal. Al fondo la bodega y los frutales; desde el ángulo opuesto dos carritos de golf se acercan: son huéspedes del lodge que llegan a almorzar.
El restaurante ofrece una cocina local con influencia de la francesa, "argentina gourmet" como para colocarle un sello. Se utiliza el fuego y la leña como formas de cocción para resaltar los sabores. De hecho es la distinción de la casa, además de ser el único restaurante en bodega del sur provincial.
"El lugar es el campo, no podemos distanciarnos de esto. Por eso utilizamos la leña y nos remitimos a esos sabores tradicionales con el toque gourmet que le imprime Gastón Langlois" explica Diego Coll Benegas, Director of Project Development, Tourism & Hospitality.
Él mismo, que también es chef, nos recomienda algunos platos: para el comienzo, tibio de camembert de cabra y manzana grillada o faisán sobre verdes; dúo de campo terrina de hongos y avellanas con mollejas crocantes y frutos rojos, sin palabras.
Para compartir asegura que los sabores salvajes son ideales: pavo, conejo, codorniz y jabalí ahumados y confitados aquí mismo. Entre los principales la entraña ahumada adobada con romero, puré de calabaza y pasta de aceitunas es un clásico muy instalado en la casa, pero otra muy buena opción es el chivito al Malbec con emulsión lenta y salsa de jarilla.
La hora del postre puede estar signada por la degustación de sorbetes y helados caseros de naranja, pomelo, albahaca y yogur, una especialidad de la cocina de Algodón. Para los fanáticos del dulce de leche: creme brulee de dulce de leche con helado de Bayleis, parfait de dulce de leche y helado de banana, indescriptible.
Todos los días sirven almuerzos y cenas a la carta. El gasto promedio es de $ 75 por persona. Sin embargo “la idea es desestructurar la solemnidad de las comidas, que los visitantes elijan sin tener que atenerse a un menú fijo” señala Diego. Por ello se pueden seguir 5 ó 3 pasos de una comida tradicional o pedir un plato y un vino, o un sandwich gourmet, de salmón por ejemplo, o simplemente tomar una copa.
Por la diversidad de la propuesta, el público también es muy variado. Hay mendocinos que llegan a realizar una visita guiada sin cargo y luego se quedan a almorzar o tomar el té. El menú regional, las tablas y el llamado Mini Menú en el que los visitantes eligen entre una carta reducida de 2 entradas, 3 principales y 2 postres cuya tarifa es de $ 70, funcionan muy bien.
"Nuestra intención es que todo aquel que llegue a San Rafael pueda venir a pasar un lindo momento. Que los mendocinos nos tengan en cuenta para sus escapadas. Por ello los precios son accesibles y el servicio es de alta calidad como exige la marca".
Para quienes deseen pasar unos días en el lugar, el alojamiento de Algodón cuenta con 8 confortables habitaciones y 2 Master Suites con vista al viñedo. El entorno dado por la finca y los exquisitos detalles del mobiliario y la decoración, acordes a un espacio situado en las afueras de una ciudad, no escatima en atenciones ni buen gusto.
El azar por estos lares no existe. Todo está previsto para desafiar los sentidos y promover el deleite absoluto. Algunos datitos representativos: los jabones son de orujo; las cremas, sales y espumas de baño están elaboradas a base de vino, productos que fabrica la firma exclusivamente para este lodge.
En suma: armonía, equilibrio y buen gusto, se amalgaman al excelso servicio resultando para sus huéspedes la ansiada desconexión del mundo exterior.
Además de las innumerables bondades propias, la cercanía con la nieve lo hace más atractivo.
Un paneo que pretende satisfacer los más variados gustos y bolsillos, para una escapada al corazón de la provincia.