Jueves 9 de febrero de 2012 | 02:27 hs
Desde mañana, de lunes a viernes, los lectores más chicos encontrarán en el diario un Tintero especial para no aburrirse durante todo julio. El autor de Mayor y Menor presentará una nueva historieta que podrá leerse en la contratapa de este nuevo suple. Una entrevista para entender por qué Chanti es el historietista mendocino con más presente y más futuro.
domingo, 05 de julio de 2009
Apartir de mañana, en Los Andes, los chicos tendrán la posibilidad de disfrutar de un suplemento Tintero dedicado exclusivamente para ellos. Cuatro páginas repletas de juegos, consejos y material de lectura que harán que sus vacaciones de invierno sean mucho más divertidas.
Dentro de este material, la contratapa estará ocupada por una gran historieta que, cada día, Chanti creará exclusivamente para los pequeños lectores. "En esa página voy a aparecer con mi personaje de historietista, presentando una historieta que, seguramente, estará llena de fantasía", adelantó el artista.
El papá de Tobi y Nacho
Humilde, verborrágico y con una fructífera imaginación Chanti -Santiago González Riga- es hoy uno de los historietistas más importantes de Argentina. Es miembro fundador del Círculo del Cuadrito (historietas de Mendoza) y de Banda Dibujada (movimiento para la difusión de la historieta infantil y juvenil).
Con su historieta "Mayor y Menor" (que todos los domingos se puede leer en revista Rumbos) no sólo ganó el premio Santa Clara de Asís, sino que acaba de lanzar su segundo libro de recopilaciones de la historia.
- ¿Creés que con los años ha crecido el interés por la historieta?
- Sin dudas hay un resurgimiento de la historieta. Hubo una gran caída y desde hace unos años empezó a resurgir. Por un lado, están las recopilaciones de historietas clásicas como Pepe Sánchez que salían en revistas que ya no existen; y, por otro, los nuevos historietistas que buscan formatos originales para difundir, como la web.
Incluso, hay editoriales, como Domus, que apuestan a los libros de historietas para chicos. Yo en ella formo parte de la colección "Aventuras Dibujadas".
- ¿Ese resurgimiento se debe al auge de propuestas cinematográficas con guiones adaptados a historietas?
- ¡Claro! De esa manera la gente grande que conocía la historieta quiere ir a verla para ver cómo hicieron para llevarla a la pantalla grande. El que no conoció esa historieta se empieza a interesar por ella. Igualmente, también hay que reconocer que otro empuje muy grande es que en las escuelas se están viendo las historietas.
Ahora me llaman mucho de instituciones educativas para hablar de este tema. En sus contenidos curriculares aparece como un género literario más. Eso está muy bueno.
- Ya tenés varios libros donde quedaron plasmadas muchas de tus creaciones (El Futre, Facu y Café con Leche…), ¿alguna vez imaginaste el impacto que tendría Mayor y Menor?
- Es impresionante. Los lectores van coleccionando las historietas porque les gusta seguir la vida de Mayor y Menor. Porque como los personajes (Tobi y Nacho) van creciendo quieren tener todas. Mucha gente, cuando le falta alguna, me escribe para que se las mande. Incluso, el libro surgió de esa necesidad de los lectores por coleccionar las historietas. Es increíble cómo el lector trata a los personajes como si estuvieran vivos.
- ¿Cómo son tus fanáticos?
- Hay de todo tipo de fanáticos. El 95% es re buena onda. Siempre me dicen: "Vos nos has puesto una cámara oculta porque reflejás justo lo que nos pasa en mi casa". Los chicos también me escriben mensajes y hasta comparten conmigo dibujos y fotos que les gustan. Es muy loco porque esta historieta no fue escrita para chicos, pero ellos inmediatamente se adueñaron de ella.
- ¿Y ese 5% mala onda?
- En seis años de publicar historietas sólo he recibido 5 mails mala onda. Siempre me acuerdo de uno que me dijo: "¡Qué fácil que es tu trabajo! Eso de sentarte, darte vuelta, mirar a tu esposa con los chicos y poner lo que hacen...¡Eso no es trabajo! Es muy fácil". Y, en realidad, para mí fue una crítica con mucho elogio, porque si pude transmitir la idea de paternidad a pesar de no ser padre el trabajo está bien hecho.
- Es increíble cómo el lector te crea hasta una vida propia…
- Muchos lectores están convencidos de que soy padre. Un mail decía: "Ya sabemos que sos papá, pero para mí tus hijos son más grandes que los personajes, porque en la historieta los hacés más maduros de lo que deberían ser". Me causó mucha gracia, porque la paternidad la toco de oído. Muchas veces llamo a mi hermana y le pregunto: "¿A qué edad dejan el chupete?", "¿Qué hacen en el jardín?", "¿Cómo aprenden a leer?".
- ¿En qué te inspiraste para crear Mayor y Menor?
- Mis sobrinos fueron el puntapié inicial. A partir de ellos empecé a crear, pero la historieta incluye muchas situaciones reales e inventadas. Tengo una muy buena relación con los chicos y trato de entender su lógica y modo de pensar. Ellos tienen un pensamiento mucho más libre, por lo que hacen lógicas más divertidas.
Orígenes, presente
- ¿De dónde surge tu amor por la historieta?
- Desde muy chiquito me gustaba mucho contar historias a través del dibujo. Yo dibujaba y oralmente le inventaba una historia a lo que había hecho. Empecé a hacer historietas antes de escribir y leer. Además, leía mucho las historietas cuando era chico y era muy crítico con ellas.
Le prestaba mucha atención al guión. No me gustaba que me subestimaran ni que contaran siempre lo mismo. Por eso, si bien las leía, no prefería las de superhéroes porque ya sabía cómo iban a terminar.
- O sea que leías todo…
- Todo, no importaba que fueran malas. Compraba todo. Lo que pasaba es que antes no era tan fácil adquirir las cosas. Hoy, si te gusta algo, lo bajás de Internet y listo. Antes debías esperar hasta que saliera la revista que te gustaba.
- En la era de la inmediatez y de las cíber-comunicaciones, a los chicos le cuesta esperar un poco, ¿no?
- Una vez, Antonio Sarelli me dijo algo que no había pensado. "Lo bueno que hacés es que el chico tiene que esperar hasta la próxima semana para leer la historieta". Eso de hacerle esperar al chico le enseña a tener paciencia, ilusión, expectativa y suspenso, cosas que los niños no tienen mucho en la actualidad.
- Y además de hacerles esperar, ¿qué creés que le aportás al niño con una historieta?
- No sólo el niño, sino también el adulto ejercita su imaginación. Las viñetas no dicen todo. El lector es el que se imagina la voz de los personajes, el movimiento y hasta el paso de cuadro a cuadro. Yo nunca utilizo "cartucho" (recurso literario que ubica en tiempo y lugar). El lector lo entiende igual... yo presento situaciones sueltas y ellos lo unen mentalmente. El sentido que le da es personal.
-Es decir que en tu trabajo no hay subestimación…
- Nunca he subestimado a nadie con mis historietas. Cuando era niño recuerdo que nos llevaron a la Municipalidad y al final nos dieron un librito con una historieta que tenía un semáforo en la tapa. Estaba feliz de recibirlo.
Cuando lo abro era un catálogo de educación vial, en donde los dibujos y los textos se anclaban de manera obvia. No me contaron una historia para que yo leyera e interpretara. Me dio mucha bronca. Por eso no hay que subestimar al chico ni a ningún lector.
El autor personaje
-¿Alguna vez te has incluido en tus historietas? ¿Cómo funciona ese recurso?
- Sí, alguna vez aparezco como historietista pensando qué historieta hacer. Pero nunca me he relacionado con los personajes. Aparezco como en el detrás de escena. Incluso, en la nueva propuesta de Los Andes estaré en la contratapa haciendo historietas.
-Y si tuvieras que ser un personaje de historieta, ¿cuál serías?
- No se me había ocurrido. Por supuesto que no me gustaría ser un personaje de "Mayor y Menor", sino con más fantasía. Dentro de una aventura, pero que termine bien. Incluso, hasta estaría bueno tener el súper poder de volar. Sin dudas, es el que más me gusta, porque en mis sueños siempre vuelo. Alejandro Ortega - aortega@losandes.com.ar