El miércoles a las 23.30, Juan Espejo, de 32 años de edad, se metió al hall del banco Standard Bank, fue hasta uno de los cajeros automáticos y sacó 1.490 pesos en efectivo que rápidamente metió en uno de sus bolsillos. Afuera del banco que queda en Mitre y Colón, se veía poco movimiento pero un par de sujetos lo habían observado tras los cristales.
Eran dos hombres que estaban a bordo de una moto "pequeña color azul y que no tenía patente identificatoria", según dijo la víctima. El que iba en la parte de atrás se acercó hasta Espejo y le mostró un arma de fuego. "Dame la plata que tenés en el bolsillo", soltó el ladrón que nunca ocultó su rostro.
Sin salida, la víctima no tuvo más que pasarle los billetes que hacía menos de medio minuto acababa de sacar del cajero automático. Una vez con el dinero en su poder, los motochorros escaparon por calle Colón hacia el oeste y -como pasa en el 99 por ciento de este tipo de golpes- no fueron atrapados.
Sin dinero pero con bronca, el asaltado se dirigió a la Oficina Fiscal 1 de ciudad, donde radicó la denuncia correspondiente.
El accionar de los llamados motochorros, quienes más que nada actúan a la salida de los bancos, es una tipología de delincuentes con la que las autoridades lisa y llanamente no pueden.
De acuerdo con números que manejan las Oficinas Fiscales que trabajan en la zona del microcentro, en "100 casos, 99, les salen bien a los delincuentes", tal como graficó una fuente consultada por este diario a tal efecto.
Del mismo modo, se sabe que existen al menos dos proyectos de ley en la Legislatura de los años 2008 y 2005 para frenar el accionar de los motochorros pero ninguno de los dos ha prosperado.
Sucedió en una casa. La víctima, de 13 años, llegó muerta al hospital Central. La primera versión indicaba que había sido un accidente, pero a partir de algunas contradicciones, su primo, de 20, quedó detenido. No aparece el arma.