Una carrera contra el tiempo

viernes, 03 de julio de 2009

Por Paula Lugones - Especial para Los Andes

Son horas vitales para la comunidad internacional. Mientras se acerca el vencimiento del ultimátum el sábado, la OEA observa con estupor que, en Honduras, Roberto Micheletti y su gobierno de facto no hacen sino endurecer su postura, llegando a calificar de “negrito que no sabe nada” a Barack Obama.

Pero la diplomacia regional no está quieta. Ahora la OEA envió una misión de perfil “técnico” para evaluar la situación en el terreno. Y hoy viaja el propio José Miguel Insulza con un puñado de cancilleres.

De a poco, van elevando el nivel de las delegaciones que llegan a negociar a Tegucigalpa. Juran que no hablarán con los golpistas, pero en Honduras hay personajes clave que pueden mover los hilos de una negociación que hoy por hoy asoma complicada.

Desde la capital hondureña se señalan como posibles interlocutores a los presidentes de los dos partidos más importantes, el Liberal y el Nacional, y algunos de los diputados más influyentes.

Otro personaje clave -con potencial llegada a Micheletti- podría ser el cardenal de la capital, Oscar Rodríguez Madariaga, y, por último, una persona que hasta ahora ha tenido perfil bajo pero que debe estar moviéndose activamente es el embajador de los Estados Unidos en Honduras, Hugo Llorens, que conoce bien a la Argentina porque fue funcionario de la embajada en Buenos Aires desde 2003 al 2006.

Una alternativa posible sería reponer a Manuel Zelaya en el poder, pero modificando sustancialmente la pregunta del plebiscito que desató la polémica, un gesto a los opositores del presidente depuesto. Son horas febriles, una carrera contra el tiempo.

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