Identifican a presunto ladrón ultimado por un sargento

Tenía 16 años y vivía en el barrio Espejo de Las Heras, desde donde han salido amenazas de quemar la casa del matador. El autor del hecho sigue preso y la Policía custodia su vivienda.

miércoles, 29 de julio de 2009

Eduardo Luis Ayassa - eayassa@losandes.com.ar

El joven de 16 años -que vivía a pocas cuadras de donde murió- ultimado por un sargento durante un presunto robo se llamaba Sergio Damián Jalit y contaba con antecedentes, según la Policía.

Ayer la gente del barrio Plumerillo Sur intentó, pero no pudo, volver a esa tranquilidad que supo tener antes, principalmente durante el día. A la noche las cosas se ponían "pesadas" al decir de un vecino, que por razones obvias prefirió mantener el anonimato. Otros aseguran que los "tiros son cosas de todas las noches".

Además y por el hecho de haber sido casi protagonistas del accionar de un "justiciero", estos mismos vecinos tampoco pudieron dejar de comentar lo que había pasado horas antes.

Ayer al 2300 de la calle Maipú, la casa que alquila el sargento Sergio Borgino, tenía custodia policial. Una versión había ganado espacio y el miedo fue compartido por todo el vecindario. "Le van a quemar la casa...", fue la advertencia, y así fue que se reclamó la presencia de los uniformados en la vivienda.
 
La razón, más allá de proteger el bien del hombre detenido, es que la construcción también aloja otra vivienda en la planta alta, que es ocupada por otra familia. Borgino, quien cumple funciones en el Regimiento de Uspallata, vivía solo. Ahora sigue detenido en la Comisaría 36° de Las Heras.

No muy lejos de ahí, sobre calle Sucre, en el barrio Espejo, vivía Sergio Damián, de 16 años. Tenía algunos antecedentes según los registros de entrada de la Subcomisaría del Menor.

Ayer, después de recibir de los forenses el cuerpo, fue velado en una vivienda del mismo conglomerado lasherino y sepultado.

La historia

Ese conglomerado, ocupado por familias de clase media, con quioscos enrejados y talleres mecánicos con autos que se arreglan en la calle, fue escenario del homicidio de un presunto ladrón, cuando intentaba robar partes de un Peugeot 504, estacionado sobre la calle.

Un ruido alertó al propietario del rodado (que ocupaba la planta baja del edificio) y el hombre, con instrucción militar, no dudó y con su arma reglamentaria disparó desde la distancia. El impacto dio en la espalda del joven que se encontraba "trabajando" en el interior del auto y pesadamente cayó al piso. De inmediato el suboficial del Ejercito bajó, tomó el cuerpo inmóvil y lo metió en el baúl del vehículo. Sin más, empuñó el volante y partió rumbo al basural de El Borbollón.

En las inmediaciones se encontraron restos de unos parlantes que recientemente habían sido sacados del interior del Peugeot. También quedó abandonada una bicicleta, vehículo en el que había llegado la víctima.

Horas después otra persona denunció el hallazgo del cuerpo sin vida de un hombre. Entre sus pertenencias tenía una navaja y un "destripador", conocido elemento que sirve para abrir los vehículos.

Y así ambos testimonios, dichos en forma aislada uno de otro, tuvieron un punto en común y el caso, en menos de 5 horas, quedó esclarecido.

El muerto debió pasar por el forense para conocer su identidad Sergio Damián J. y la edad: 16 años.

En el otro extremo, Sergio Borgino, de 51 años, se presentó ante las autoridades de la Oficina Fiscal, entregó el arma, se declaró culpable y quedó detenido.

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