La imagen del Patrono de Mendoza fue venerada por unas dos mil personas, en la puerta de la iglesia de San Nicolás y Santiago Apóstol. (Claudio Gutiérrez)
Aunque se anularon las procesiones para recordar al patrono de Mendoza por la emergencia sanitaria, más de 2 mil mendocinos dijeron presente ayer a la tarde y fueron a la Peatonal Sarmiento a rezarle al patrón Santiago, cuya imagen salió a la calle después del mediodía.
Monseñor Sergio Buenanueva ofició una misa en Santiago Apóstol y San Nicolás que también tuvo un toque distinto: los curas se lavaban las manos con alcohol cada vez que daban la eucaristía, y la hostia se entregó en la mano de los feligreses y no en la boca (siguiendo las recomendaciones adoptadas por la Iglesia mendocina en el marco de la gripe A).
Otro toque diferente al gran festejo religioso de los mendocinos fue la falta de representantes del Gobierno: la tradicional presencia del Gobernador no fue, porque Celso Jaque dijo ausente.
Tampoco hubo puestos de comida en la vereda ni espectáculos.
Más temprano, a las 10 de la mañana, el arzobispo José María Arancibia dio su mensaje a los fieles en la parroquia de la Virgen de Urcupiña, ubicada en el barrio Grosso de Guaymallén.
El mensaje
En su homilía, monseñor Buenanueva hizo un repaso por la figura del Apóstol Santiago y concluyó: “Nuestra Iglesia diocesana está celebrando los 75 años de su creación con un Jubileo misionero. Hoy se mira en el espejo de su santo Patrono: el Apóstol Santiago. Su patronazgo es una gracia, una llamada y una misión”, dijo.
“¿Qué nos enseña el Patrón Santiago al respecto?”, se preguntó el obispo auxiliar en la última parte de su mensaje.
“Mirando el entorno que nos rodea, la sociedad de la que formamos parte, la cultura que vamos edificando día a día, podemos decir: nuestra fe en Jesucristo, inspirándose en el modelo del Apóstol Santiago, nos está invitando a vivir intensamente el evangelio del don, del servicio y de la gratuidad”, apuntó Buenanueva.
El viernes volvieron a la actividad, pero sólo unos pocos locales tuvieron que restringir la entrada de clientes, que no abundaron.
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