Lo que dicen los tatuajes tumberos

Las partes preferidas son los brazos, y el torso en segundo lugar. Los motivos religiosos predominaban en presos agresivos y los motivos emocionales en presos por delitos de robo.

domingo, 26 de julio de 2009
Lo que dicen los tatuajes tumberos

Marcado. Los tatuajes tumberos se diferencian claramente de los hechos por especialistas.

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Por Rolando López - rlopez@losandes.com.ar

En medio del tedio, en un encierro donde el tiempo parece quieto, Juan Carlos, un preso de 22 años, se saca la remera y le pide a su compañero de celda que le pinche la aguja sobre el dibujo que se ha hecho en el brazo: es una espada rodeada por una serpiente y representa la muerte de un policía.
 
Para Juan Carlos, condenado por robo agravado, fue la policía quien hizo todo lo posible para que él esté preso. Su modo de manifestar el odio a la institución es ése: dejar grabado en uno de sus brazos el dibujo que, todos en una cárcel lo saben, grafica el final de un uniformado.

Los tatuajes tumberos nacieron prácticamente con la primera cárcel que se construyó: según algunos especialistas, es el hecho de tener demasiado tiempo muerto (sin hacer nada) lo que lleva a las personas privadas de su libertad a marcarse el cuerpo.
 
"Algo similar pasaba con los marinos: después de muchos días en altamar, los marineros trataban de matar el tiempo con la confección de tatuajes caseros. En ambos casos, los diseños estaban relacionados con una queja por la libertad perdida: los presos se quejaban por estar encarcelados; los marineros por querer llegar a tierra firme", escribió el doctor en Criminología español Rafael Salillas.

En la Argentina, a ese tipo de inscripción se las denomina tatuaje tumbero (tumba, en la jerga carcelaria, es la prisión) y cuenta con un código propio ya que muchos de los diseños que se pueden ver en las cárceles del país, no tendrían el mismo significado en prisiones de otras partes del mundo.

Los tatuajes tumberos, por otra parte, se diferencian de los llamados comerciales en que los primeros son más elementales y menos vistosos. De todos modos, esta tendencia se ha modificado en los últimos años.

Error

Según Miguel Barloa -el único condenado por el motín de la Vendimia y con gran experiencia carcelaria: tiene 49 años y ha pasado más de la mitad en distintos penales-, "los tatuajes tumberos son un error que llevamos a cabo cuando somos chicos y nos mandamos todas las cagadas juntas en la cárcel. Cuando yo me hice los míos (tiene dos en el brazo derecho y uno en el izquierdo) era muy pendejo y ahora estoy arrepentido, pero sale muy caro quitárselos".

Para Barloa -alias el Pulpo- "ahora los significados de los tatuajes no son los mismos que hace veinte años atrás: antes uno sabía qué significaba cada marca, ahora me parece que tiene más que ver con que a un preso le guste ese tatuaje por más que no quiera decir nada. Por lo que yo escucho, ahora están más de moda los tatuajes tribales, que son aquellos de dibujos de animales o de figuras góticas que nadie sabe qué quieren decir", sigue el preso que está alojado en el complejo San Felipe.

En la jerga tumbera se dice que trae mala suerte tener números pares de tatuajes. Siempre la cantidad a llevar en el cuerpo tiene que ser un número impar. Otro tatuaje que no se verá en el cuerpo de un preso es el de una bala. "Las balas atraen balas", opina Barloa.

El conocido Marcelino Altamirano (52), ex preso que pasó casi buena parte de su vida en distintos penales del país, no tiene tatuajes pero sí sabe de ellos.
 
"Nunca me hice ninguno porque yo notaba que los que se tatuaban estaban como convencidos de que nunca más saldrían en libertad. Además, trae más problemas que otra cosa. Por ejemplo, en Buenos Aires, en la época de la dictadura, hubo una ordenanza municipal que indicaba que los que tuvieran tatuajes tumberos fueran encarcelados por 30 días bajo los cargos de 'vagancia', así que no era negocio. Además estaban mal vistos los tipos con tatuajes carcelarios".

En el mismo sentido opina el tatuado Barloa: "No sirve de nada. Yo en las pocas veces que estuve en libertad tenía que pasar los veranos con remeras mangas largas para que la gente no me viera los tatuajes. Además, si yo voy manejando un auto, y saco el codo por la ventanilla y se me ve el brazo marcado y pasa un policía, lo más seguro es que me detenga para ver si el auto es robado o en qué situación estoy yo; el tatuaje, en este caso, te vende de antemano".

Según el criminólogo Salillas, "el tatuaje es biográfico. El tatuaje por imitación es frecuente en las cárceles. Muchos se tatúan porque los demás lo hacen, por no ser menos, por costumbre. A veces es impuesto por el grupo. Cuanto más tatuado está uno significa que está más avezado en el crimen y se distingue más entre los compañeros. Siempre existe vanidad en la ostentación de un tatuaje".

Marcas registradas

La presencia de tatuajes en los cuerpos de los delincuentes comenzó a ser tomado por el Servicio Penitenciario Bonaerense como un elemento identificatorio de los detenidos desde mediados de la década de los '80. En Mendoza se incorporó hacia 1999 y el trabajo incluye poner en la ficha de prontuario todos los tatuajes que el reo tenga en el cuerpo en el ítem Señas Particulares.

"Una vez dimos con un preso fugado al que logramos identificar por un tatuaje que tenía en el cuello", dice un agente penitenciario con más de 20 años en la profesión. "El tipo se había fugado y tenía otra documentación; por esa marca fue que dimos con él", sigue la fuente.

"Antes no, pero desde hace varios años nosotros le damos mucha importancia al tatuaje de los presos: ellos dicen mucho con cada marca. Por ejemplo, el puntito en la mejilla derecha indica que ese preso es chorro y en la subcultura de la cárcel no es lo mismo un chorro que un violador o que un estafador.

También, y de eso me enteré hace poco, el tatuaje de un alacrán indica que el preso es gay o al menos bisexual; es decir que a nosotros nos sirve para saber con quién estamos tratando", sigue el mismo penitenciario, que cuando vea el tatuaje que el preso Juan Carlos se hizo en el brazo izquierdo ya sabrá que la policía cuenta con un enemigo más.

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NOMBRE EN FORMA DE CRUZ O RODEADO POR CUATRO COMILLA. Representa algo o alguien por lo cual el preso se juega la vida o ama para toda la vida

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CORAZÓN CON ALAS. Significa el amor a la libertad o el deseo de salir de prisión lo antes posible.

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MANZANA MORDIDA. Generalmente se lo hacen por la fuerza a los violadores y eso significa que es la mujer de los presos.

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