Los simpatizantes de Huracán, entre los que se encontraban varias mujeres, corren hacia la puerta de salida sureste. Foto: Marcelo Ruiz
lunes, 20 de julio de 2009La barbarie que se vivió en el cotejo suspendido entre Godoy Cruz y Huracán Las Heras en el estadio Feliciano Gambarte se podría haber evitado.
¿Cómo? Con un efectivo operativo de prevención planeado con anticipación. Es decir, una reunión previa al encuentro entre dirigentes de Godoy Cruz, sus pares de Huracán y la policía encargada de custodiar el espectáculo.
Es vox populi el odio que existe entre ambas parcialidades. No es la primera vez que existen disturbios en un enfrentamiento entre ambas instituciones. Vale recordar que desde hace dos años que no se enfrentaban en un torneo local. Ahora, ¿nadie imaginó que ésto podía suceder? Por lo acontecido, nadie pensó algo semejante.
Primer error. El operativo falló desde un principio, ya que es inentendible que los hinchas de Huracán hayan circulado por calle Balcarce hasta Lencinas para poder ingresar al estadio por el sector sureste. En esa zona se encuentra el espacio verde Pescarmona y a unos 200 metros la plaza Godoy Cruz, sitio religioso de la parcialidad tombina.
Segundo error. En el ingreso por el sector noreste a la cancha, es imperdonable que no estuviera infantería en el sector del portón que comunica la platea techada con la popular Este (ahora se ubica la parcialidad visitante).
Los barras tombinos abrieron el portón con facilidad y fueron en busca de parcialidad lasherina. Fue un ataque feroz, muy pocas veces visto en nuestro fútbol.
Hoy, hay que agradecer que los heridos se están recuperando satisfactoriamente (el dirigente Mario Donoso recibió 6 puntos de sutura), pero atención: si no se aprende de este error, en el futuro las consecuencias podrían ser peores. Gustavo Villarroel - gvillarroel@losandes.com.ar