En la mañana de ayer seguían periciando el auto de la víctima. Fotos: Walter Moreno
Un pastor evangélico que iba a dejar a un amigo en el barrio Huarpes III de Luján fue asesinado por dos sujetos que le dispararon 8 veces. Uno de los proyectiles dio en la espalda del religioso y le produjo la muerte minutos más tarde. No hay detenidos. Los investigadores no saben cuál fue el móvil del crimen.
El caso se inició cerca de la 1.30 cuando Darío Humberto Ochoa (37) iba a bordo de un auto Audi por el Huarpes III para dejar a su amigo, el pastor Ángel Gabriel Cazón (23), quien reside en esa barriada.
Ambos habían compartido con otros amigos un partido de fútbol y una charla posterior y el pastor iba a dejar a Cazón en su casa cuando fueron atacados por dos delincuentes.
Los homicidas, uno armado con una pistola 9 milímetros y el otro con una 11.25, dispararon cuatro veces cada uno -al menos esos fueron los casquillos que la Policía Científica encontró en la escena del crimen- pero cinco fueron los disparos que dieron en el vehículo.
Los acribillaron
Dos proyectiles impactaron en el guardabarros delantero, por lo que se cree que fueron disparados de frente.
El auto habría avanzado y los disparos comenzaron desde atrás: una bala dio en el techo, otra ingresó por la ventanilla de adelante y se alojó en el torpedo y la última -un plomo de 9 milímetros- dio en la ventanilla trasera, atravesó el respaldo de la butaca del conductor, le dio en el omóplato izquierdo y salió por el pecho del pastor.
Pese a estar malherido, Ochoa aceleró como pudo y con la ayuda de Cazón, que no sabe manejar, fueron como pudieron hasta la puerta de la Comisaría del barrio La Gloria de Godoy Cruz.
Cazón se bajó a pedir ayuda. En ese momento Ochoa murió.
A los pocos minutos un médico constató la muerte y profesionales de Policía Científica comenzaron a realizar las pericias del caso, mientras el personal de Homicidios y de la Unidad Investigativa de Luján comenzaron su tarea sobre el crimen.
No muchas pistas
Por el testimonio del único testigo, los investigadores poco y nada saben del caso: el hombre dijo que fueron dos individuos armados que o estaban encapuchados o bien, por el frío, cubrían sus rostros con gorros y abrigos.
"Por lo pronto no sabemos si tenían intención de robarle el auto o bien lo querían matar por algo o se equivocaron de persona. Lo cierto es que todavía no sabemos cuál fue el móvil del crimen", explicó ayer una fuente que comanda la investigación policial.
Ochoa estaba casado pero no tenía hijos. Según su hermana, su vida estaba dedicada totalmente al culto evangélico: tenía dos iglesias en Mendoza y otra en Chile.
La víctima vivía en el barrio Metalúrgico de Godoy Cruz pero era más común encontrarlo en el templo ubicado en el carril Sarmiento de Godoy Cruz, cerca del puente del acceso Sur.
Según su hermana Peggy, antes de que fuera asesinado había dejado a una persona en el barrio Luz y Fuerza, donde habría visto a dos sospechosos. "Mi hermano no tenía enemigos. No sé qué pudo pasar. Tal vez le quisieron robar", le dijo ayer a Los Andes.
El caso quedó a cargo del fiscal Jorge Calle, quien ayer está subrogando la fiscalía de Luján-Maipú.
Isidro García (60) perdió la vida cuando su auto chocó contra un camión que repartía bebidas gaseosas.
La plana mayor del Ministerio de Seguridad local se trasladó ayer a San Juan para conocer detalles de la llamada "mafia de las 4x4" con el fin de saber si existe una ramificación local de la organización delictiva dedicada al robo de camionetas todo terreno.