El grupo tiene sede en la Unión Vecinal del Barrio Buenos Vecinos, ubicado en General Gutiérrez. (Claudio Gutiérrez)
Miriam Páez (38) baila en el ballet folklórico Lucero del Alma con su hijo Gustavo (13), como otras 11 mamás que tienen de compañeros de baile a sus hijos o chicos de entre 6 y 13 años.
Para el 25 de Mayo organizaron en el barrio Buenos Vecinos (Gutiérrez, Maipú) una peña y fijaron como entrada que cada persona donara un par de medias nuevas. Así comenzó la campaña "Pies calentitos", que se extenderá hasta principios de agosto y tiene como finalidad reunir ropa de invierno para las familias numerosas de la zona.
Miriam explicó que, además de las medias, han recibido otras prendas y calzado, que van a entregar a chicos de los barrios Maugeri, Nuevo Amanecer, Buenos Vecinos, Libertad y Corazón de Jesús, donde hay gente que tiene diversas carencias.
El ballet Lucero del Alma nació en el marco de un programa de Educación Popular que la comuna de Maipú puso en marcha el año pasado. Se trata de una propuesta de inclusión y contención social en comunidades vulnerables, a través de talleres de los que pueden participar personas de todas las edades y que ellos mismos proponen.
La directora de Educación del municipio, Paula Moreno, detalló que hay grupos de malabares, costura, peluquería, murga, música, murales, apoyo escolar, teatro, títeres, murales, gimnasia.
Pero subrayó que esos espacios sirven de ámbito para crear redes, reforzar los lazos comunitarios y transformar la realidad. Y comentó que precisamente eso es lo que ocurrió en el ballet folklórico, donde la técnica de danza no es tan importante como el fortalecimiento del vínculo entre las mamás y sus hijos, o el que hayan generado una campaña solidaria para ayudar a sus propios vecinos.
Miriam Páez cuenta que recién aprendió a leer y escribir el año pasado, cuando se inscribió en un CEBA, y que en cuanto llevaron las propuestas del Programa de Educación Popular a la zona, se sumó a los talleres de folklore, costura, repostería, peluquería y gimnasia.
"Me da tanta satisfacción que no dejo de ir, porque se ha formado un grupo muy lindo. En los barrios más de un 'buen día' o 'buenas tardes' no se habla, pero ahora tenemos una muy buena relación entre los vecinos", comentó la mujer. Y agregó que, como mamás, están haciendo lo posible por sacar a los chicos de la calle.
"Se parte de la idea de que estas prácticas son educativas porque generan hábitos saludables, como que todos son importantes y tienen que ser protagonistas en la resolución de los conflictos", resaltó Moreno. Así, pese a que a veces se cuestiona la utilidad de un taller de murga, han notado que chicos que tenían problemas en la escuela han mejorado sus notas desde que se acercaron a participar en el taller.
El proyecto se desarrolla con la participación de tres pilares: el municipio a través de los talleristas, las organizaciones sociales que están trabajando en educación popular en la zona y los referentes comunitarios, que suelen incorporarse como ayudantes de los profesores.
La directora de Educación de Maipú indicó que se trabaja en procesos de construcción colectiva que, en última instancia, apuntan al fortalecimiento de las redes sociales y el aprendizaje de herramientas como el diálogo y la solidaridad, para que la misma comunidad pueda encontrar una salida a sus necesidades y de esta manera terminar con el denominado clientelismo.
Hasta ayer el 75% de las plazas de hospedaje estaban ocupadas. Los precios son similares a los del año pasado y piensan que éste es uno de los motivos por los que se ha mantenido la demanda.