San Pablo. Un matrimonio de argentinos, con tres hijas de 6, 5 y 2 años, vive desde el 11 de junio en el Aeropuerto Internacional de Río de Janeiro. La residencia habitual de la familia es Panamá y ahora buscan que alguna compañía aérea se apiade de ellos y los lleve hasta Roraima, un estado del norte de Brasil limítrofe con Venezuela.
El grupo sobrevive en la terminal aérea Tom Jobim gracias a la ayuda de las personas que trabajan allí y de un policía que se sensibilizó con la historia.
No tienen dinero para volver a la capital panameña. Pero tampoco quisieron aceptar la propuesta del Consulado de Argentina en la capital carioca de pagarles el pasaje para retornar a Buenos Aires. La mujer se llama Liliana Sava. Contó que los cinco familiares fueron a la Argentina a visitar a su padre “que está muy enfermo”. Pero cuando llegaron allí vieron que por esa situación la madre de la señora tuvo que vender todo.
Sería para combatir el crimen organizado en la zona limítrofe con Argentina y Paraguay. Los test empezaron esta semana.
Benedicto XVI tropezó en el chalet alpino en el que pasa sus vacaciones en Les Combes y se lesionó la muñeca. El Vaticano aseguró que “no es nada grave”.