viernes, 17 de julio de 2009Es difícil describir la sensación que se vivía ayer en el hogar de la familia Pérez.
Apenas arribados a la casa de Carlos Pérez, se pudo ver colgada en una silla la camiseta de Estudiantes con el número 8. “Es un regalo que me hizo para el Día del Padre. Es la camiseta con la que jugó en la Copa Libertadores”, señalaba orgulloso Carlos.
Con los interminables festejos sintonizados en televisión, Carlos confesó: “No sé desde qué hora estamos viendo los festejos. Es increíble, desde Ezeiza a La Plata demoraron como cinco horas”.
Ante el pedido de fotos, la hermana de Enzo, Tatiana, buscó un cofre con fotos de todas las épocas del volante de Estudiantes, hasta que en una repisa se pudo observar un libro con el Principito en la portada.
Ante la consulta, papá Carlos contó que “se lo hicieron en La Plata, y hay muchas notas del MÁS Deportes”, aseguró.
Al momento de charlar, Carlos asegura que “la alegría más grande fue por el nieto; si bien estamos todos muy felices porque Enzo fue campeón con Estudiantes, la llegada de Santiago fue algo superior”, aseguró el abuelo primerizo.
A Carlos se le consultó sobre si alguna vez se imaginó que su hijo sería campeón de América, y no defraudó porque fue sincero:
“Alguna vez se me pasó por la cabeza que mi hijo llegara hasta donde llegó. A veces veía a los jugadores en la Copa Libertadores y decía ‘espero que mi hijo juegue en primera, primero de Maipú y si después llega a otro equipo más grande, mejor’... y así fue. Muchos decían que iba a llegar porque tenía chapa”, confesó con una demostración de orgullo que le salía por los poros.
Pero la carrera de Enzo tuvo un quiebre importante en su vida, ya que una charla con él terminó de encaminar su vida junto al fútbol.
“En un momento un técnico me dijo que a Enzo lo veían cansado y les dije que sí porque estudiaba y se entrenaba; entonces me dijeron que entre los dos decidiéramos: el fútbol o el estudio. Lo charlamos y sólo le dije una frase: mañana dejás de estudiar y te dedicás al fútbol, pero tiene que ser en un camino derecho y sin desvíos porque si después querés volver a estudiar va a ser tarde. Y así arrancó en el mundo del fútbol”, confesó el feliz papá.
“¡Gracias a vos estoy acá!”. Esa fue la frase que más le retumbó a Carlos, en medio del bullicio que había detrás de la voz de Enzo, quien todavía estaba en el vestuario en pleno festejo, rodeado de hinchas, dirigentes y periodistas.
Es que ese llamado de Enzo llegó después de las 2 de la mañana, desde un Mineirao que se había quedado mudo, para hablar con sus padres y agradecerles todos los sacrificios que hicieron para que él pueda vivir y disfrutar de su pasión: el fútbol. Todo eso le provocó una emoción muy grande a Miriam y Carlos.
“Imaginate, estábamos los dos solos viendo el partido y que Enzo nos diga eso... fue muy emocionante. Te lo cuento y se me hace un nudo en la garganta, porque nació el bebé, él estaba cumpliendo su sueño, fue como que todo se hizo realidad en un día. Salió todo redondito”.
Momentos buenos como éstos sirven para olvidar los malos recuerdos, para saber que no todo es negativo y que los obstáculos se pueden superar. Es que hace un tiempo los familiares de Enzo sufrieron un accidente que Carlos prefiere no citar.
“Del accidente no me quiero ni acordar. Fue un momento muy difícil para nosotros y gracias a Dios estoy contando la historia. Todos los días le agradezco a Dios estar vivo y poder vivir estos momentos inolvidables, como la llegada del bebé y la Copa de Estudiantes”.
Sobre la relación que tienen Carlos y Enzo, el patriarca de la familia Pérez asegura que son amigos. “Los consejos que le doy son siempre desde la amistad y no desde lo paternal, por eso cuando terminan los partidos me llama y me pregunta qué hizo bien y qué hizo mal. Gracias a Dios que tenemos esta relación”.
Sobre el arribo del volante a Mendoza, Carlos aseguró que “todavía no sabemos cuándo llegará a Mendoza. Tenemos entendido que podría volver mañana (por hoy) o el sábado; seguramente más tarde me llamará y me avisará”.
Ya en el final del encuentro, Carlos mostró un par de regalos que le hizo Enzo. Para el Día del Padre le obsequió la camiseta con la que jugó en la Copa y antes le había dado un par de botines. “Tienen un partido”, aseguró Carlos, quien seguramente ya los probó en algún picado con amigos.
Llegó la hora de juntar todas las fotos que se habían utilizado para ilustrar esta nota, doblar prolijamente la casaca Pincharrata y comenzar a pensar en la llegada del campeón de América a tierras mendocinas.
El café quedó para otro momento porque el deber llama, pero en la salida se pudo ver que jugadores como Enzo Pérez pueden llegar hasta donde lo hizo porque tiene raíces firmes, bases sólidas, algo que le permite tener los pies sobre la tierra para comenzar a pensar en su futuro como jugador de Estudiantes o de otro club.
Lo importante fue conocer las raíces de un verdadero “conquistador de América”. Rodrigo Olmedo - rolmedo@losandes.com.ar