La autora nos habla del Informe Global de Evaluación sobre la reducción del riesgo de desastres; elaborado por Unueird, Estrategia internacional para la reducción de desastres, de las Naciones Unidas.
martes, 09 de junio de 2009
Cuando las amenazas o peligros de origen natural y las producidas por el ser humano más su tecnología producen desastres, es porque no se pudo establecer una eficaz reducción de las vulnerabilidades. El resultado es el riesgo. En las últimas décadas, el riesgo de desastres ha aumentando de forma notoria, impulsado por diversos factores.
Uno de ellos está basado en el “desarrollo urbano no planificado, los medios de vida vulnerables de muchas poblaciones rurales y el deterioro de los ecosistemas”.
Ante esta gravísima realidad, algunos países han adoptado medidas de prevención- mitigación sostenibles, desde la adopción de “marcos de políticas integrados”. Han establecido una planificación adecuada para disminuir los efectos de los desastres que atrasan el desarrollo, interrumpen proyectos de vida y llenan de dolor y más pobreza a los pueblos.
Otras naciones y estados aún no enfocan adecuadamente acciones de prevención de riesgos, concentrándose solamente en atender emergencias y dar respuestas muchas veces no coordinadas, espontáneas y, sobre todo, improvisadas.
Desde que tuvo lugar la “Conferencia Mundial sobre Reducción de Desastres”, en 1995 en Kobe, Hyogo, Japón, 168 estados de la Tierra se comprometieron a adoptar el Marco de Acción de Hyogo, MAH , 2005-2015, e implementarlo a partir de sus objetivos, prioridades de acción, actividades claves e inclusión de multiactores.
Desde entonces hasta hoy, a pesar de ese compromiso y de que se han obtenidos muchos logros en varias regiones de nuestro globo terráqueo, los resultados no son del todo satisfactorios.
Es por ello que se estuvo analizando la situación a niveles locales, nacionales, regionales y planetario. Se obtuvo así el “Informe Global de Evaluación sobre la Reducción del Riesgo de Desastres”, que fue presentado el domingo 17 de mayo en Bharain, por Ban Ki-Moon, secretario general de Naciones Unidas, informe en el que se examinan las causas de esos fenómenos y la importancia de “invertir para lograr su disminución”.
Al aumentar el riesgo de desastres, según se expresa en este documento de 200 páginas, “el mundo no alcanzará los objetivos estratégicos del Marco de Acción de Hyogo hasta el 2015”.
Propuesta de soluciones
A pesar de la situación, el “Informe Global de Evaluación sobre la Reducción de Riesgos de Desastres” da soluciones y propone un plan, basado en los siguientes aspectos relevados que deben ser tomados muy en cuenta:
* El riesgo está altamente concentrado. Los países en desarrollo experimentan una parte del riesgo altamente desproporcionada.
* El riesgo está distribuido de forma desigual. Los países en desarrollo experimentan una parte del riesgo altamente desproporcionada.
* El riesgo relacionado a fenómenos meteorológicos que abarca eventos grandes y pequeños, incluyendo a inundaciones, huracanes/ciclones, deslizamientos etc., está aumentando rápidamente.
* El riesgo de desastre se incrementa más velozmente en países de ingresos medianos-bajos y bajos, con economías que están creciendo rápidamente. Hay altas concentraciones de poblaciones y bienes económicos en ciudades propensas a amenazas, en valles de ríos fértiles y áreas costeras; muchas veces, esos lugares carecen de capacidades, políticas, instituciones, planificación y marcos regulatorios para la reducción del riesgo.
* Países empobrecidos y sus ciudadanos, tienen niveles relativos mucho más altos de mortalidad y de riesgo en pérdidas económicas que los países ricos.
* Las economías pequeñas y vulnerables son aquellas que son menos resilientes.
* El riesgo global de desastres puede estar en descenso. En términos absolutos, y suponiendo niveles constantes de amenaza, entre 1990 y 2007, el riesgo de desastres a nivel global ha aumentado; un 13 por ciento (mortalidad) y un 35 por ciento (pérdidas económicas), en el caso de inundaciones. Sin embargo, relativo al tamaño de la población global y el PIB, en realidad, el riesgo puede estar disminuyéndose.
*Los daños de baja intensidad en viviendas, infraestructura local, cultivos y ganado interrumpen y erosionan los medios de vida; están distribuidos ampliamente por muchos países y ocurren muy a menudo.
* El desarrollo urbano aumenta la intensidad de drenaje durante tormentas y lluvias fuertes. En vez de ser absorbido por el suelo, un volumen mayor de precipitaciones es canalizado en drenajes, alcantarillas y riachuelos.
* La vulnerabilidad de los medios de vida es un impulsor subyacente de riesgo de desastres y de pobreza en muchas áreas.
* Los ecosistemas propician beneficios o servicios sustantivos a las personas. Aquellos incluyen tanto a servicios como la energía, el agua, los alimentos y fibras para hogares urbanos y rurales, también a servicios reguladores como pantanos de manglares que pueden mitigar inundaciones y oleadas.
* Las tendencias del cambio climático. Un aumento de 2 grados Celsius de la temperatura en la superficie de la tierra de niveles preindustriales tiene un potencial para un colapso catastrófico en ecosistemas con un impacto desproporcionado en la mayoría de las personas empobrecidas.
* El avance para lograr las “prioridades de acción” citadas en el Marco de Acción de Hyogo, sigue variando. En una autoevaluación reciente, 62 países reportaron un éxito combinado en la implementación del MAH, Marco de Acción de Hyogo (recordamos que 168 estados de la Tierra firmaron el Documento de Hyogo en 2005).
Sobre qué debemos hacer
Si podemos enfocar las políticas de desarrollo incluyendo de una manera “integrada” los riesgos subyacentes, nos facilitaría la reducción de las vulnerabilidades ante desastres. Al proteger el desarrollo, toda planificación preventiva es una verdadera inversión que conduce a disminuir gastos de recuperación, reconstrucción o rehabilitación después de algún evento adverso.
Hace falta que en la “gobernabilidad de la reducción del riesgo” nos basemos en sistemas ya existentes para la administración pública, junto a la incorporación de innovaciones que impulsen un fortalecimiento institucional.
Desde el conocimiento, comprensión y aceptación de este Informe Global, tenemos la oportunidad de reorientar y acrecentar los esfuerzos hacia la construcción de un mundo más seguro para todos. Por Gloria Bratschi - Consultora Internacional, docente e investigadora UNCuyo UDA y USAL. Presidenta de la Fundación Junto al Desarrollo -JADE-.