El mensaje circula en todo el mundo con frases e imágenes aparentemente destinadas a crear conciencia entre la población mientras ocurre un terremoto.
"Cuando un edificio colapsa, el peso del techo cae sobre los objetos o muebles aplastándolos, pero queda un sitio vacío al lado de ellos. Este espacio es lo que yo llamo triángulo de vida", reza el power point cuyo autor es Doug Copp, un rescatista internacional que dice haber intervenido en 875 edificios colapsados de todo el mundo y en diferentes circunstancias.
Según las nueve recomendaciones que da el experto, cuya referencia aparece en Internet como ex miembro del equipo de mitigación de desastres de las Naciones Unidas, lo más importante durante los segundos que dura un sismo es buscar un 'rincón' libre justo al lado y no debajo de mesas, bancos o camas.
De este modo, según su teoría los objetos más pesados, como vigas, pedazos de techo o columnas que puedan ceder en viviendas y edificios caerían sobre éstos dejando precisamente un triángulo que actuaría como refugio.
En Mendoza, el material que ya fue visto por miles de usuarios de Internet, fue motivo de dudas respecto de las acciones que se deben tomar cuando un movimiento telúrico se produce, más allá de su intensidad. En este sentido, desde el Instituto Nacional de Prevención Sísmica con sede en San Juan (Inpres), destacaron que, en primer lugar, este "triángulo de la vida" no es adaptable a nuestra provincia.
"El que escribe ese artículo es un rescatista de edificios que han colapsado y por lo tanto sus consejos están dirigidos a actuar en esos casos puntuales", destacó Rodolfo García Pujador, ingeniero civil y jefe del Área de Estructuras del Instituto Nacional de Prevención Sísmica (Inpres).
De este modo, el especialista se distanció de esa perspectiva y enfatizó que "nuestras recomendaciones parten desde la hipótesis de que estamos en una zona con construcciones sismo resistentes". De hecho, el norte de Mendoza y el sur de San Juan conforman el sector con mayor riesgo sísmico de la Argentina y en base a experiencias previas la mayor parte de las construcciones están hechas con materiales destinados a soportar un temblor fuerte.
Sin embargo, aunque los sismos no se pueden predecir, la necesidad de avanzar en materia preventiva para evitar accidentes durante un movimiento de las capas terrestres se vuelve urgente.
Aún existen en el territorio local viviendas y edificios que no se encuadran dentro de las pautas de edificación para resistir una tensión estructural fuerte. Pero también se suman las condiciones que deben soportar miles de familias que viven en asentamientos o edificaciones de adobe.
El panorama se complementa con escuelas, edificios públicos y ámbitos recreativos que no cuentan con salidas de emergencia o puertas acordes (éstas deben abrir de adentro hacia afuera y no al revés) para actuar con rapidez. Desde el punto de vista de Gloria Bratschi, especialista en Gestión de Reducción de Riesgos, la clave está justamente en lograr una planificación integral y sostenible en el tiempo que ayude a prevenir y reducir la vulnerabilidad ante amenazas naturales, entre las cuales los temblores, el Zonda y el granizo representan las principales en nuestra provincia.
"Ninguna sociedad está del todo preparada", analizó la especialista y agregó que las medidas ante un sismo dependen de todos los mendocinos. Añadió que la información que hoy circula por e-mail no está formalizada oficialmente.
Recomendaciones
Siempre teniendo en cuenta la existencia de una construcción resistente, el ingeniero Rodolfo García Pujador destacó que durante la ocurrencia de un sismo lo más importante es intentar mantener la calma, actuar racionalmente y lograr protegerse de todos aquellos elementos que, si bien no forman parte de la estructura, sí pueden representar una amenaza.
Forman parte de la lista vidrios, lámparas, luminarias, televisores suspendidos, cielo rasos, ventiladores de techo así como objetos que se encuentren suspendidos en repisas o bibliotecas. Todos pueden caer y provocar daños, por eso se aconseja protegerse debajo de una superficie resistente, como los bancos en el caso de los chicos en la escuela o escritorios si se está en una oficina.
Pero las actitudes de protección difieren según la circunstancia en la que se encuentre cada persona: si el edificio o la casa es inseguro y hay posibilidad de derrumbre lo óptimo, tal como lo establece el Manual de Prevención Sísmica, es salir al exterior una vez finalizado el movimiento, evitando postes, marquesinas o cables de electricidad que pudieran generar un accidente. El objetivo será un lugar abierto.
En todos los casos lo óptimo durante un temblor es evitar transitar por las escaleras, ya que en ellas el riesgo crece por las fuerzas que están en tensión. "Ponerse debajo del marco es absurdo si el edificio es sismo resistente. Antes esto se recomendaba en las casas de adobe porque ante la posibilidad de que se desprendieran los palos se buscaba un lugar más rígido en el interior", agregó el ingeniero.
Pero los sentidos deben estar atentos. Si se está caminando por la calle, lo ideal es mirar hacia arriba, abajo y a los costados para advertir la presencia de cables, carteles y todo lo que resulte peligroso, mientras que si la sacudida es tan fuerte como para sentirlo dentro del auto la consigna es buscar un sitio adecuado y detenerse.
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