Por SMS se enteró de que robaron los huesos de su hermano

Una mujer verificó que en la urna, en lugar de los restos de su hermano, había ripio. Denuncia policial.

viernes, 05 de junio de 2009
Por SMS se enteró de que robaron los huesos de su hermano

Amelia Pich y el celular al cual le llegó el SMS con la advertencia. (Orlando Pelichotti)

El miércoles a las 22, sonó el celular de la señora Amelia Pich; era un mensaje de texto enviado desde un número desconocido. La mujer, de 49 años, pinchó la tecla y leyó lo siguiente: "Señora, revise la tumba de su hermano en el cementerio y se va a llevar una sorpresa porque el miércoles pasado sacaron los restos de esa caja...".

Al día siguiente, la mujer fue hasta el cementerio de Guaymallén con un destornillador, "ya que los restos de mi hermano fueron trasladados hace tres meses desde el ataúd bajo tierra a una urna de madera que le hizo mi esposo", contaba la señora.

De ese modo, cuando llegaron al pabellón 47, sepultura 1005 (nuevo domicilio de su hermano fallecido en 1992), "abrí la urna y la encontré llena de ripio; de los huesos, nada", se quejaba la mujer. La apertura de la urna, contó la señora, se hizo en presencia de dos autoridades del cementerio de Guaymallén de apellidos Torres y Navea, según dijo ella.

De muy mal humor, tomó la caja de madera de 30 cm por 30 en sus manos y se fue hasta la Oficina Fiscal 9 de Villa Nueva para denunciar el robo de los huesos de su hermano. Lo hizo acompañado por los señores Torres y Navea.

"Así fue que en la Oficina Fiscal volvimos a abrir la urna para que quedara constancia de que en lugar de huesos había sólo algunas piedras. Me tomaron la denuncia y volví hasta el cementerio con la caja donde deberían estar los restos de mi hermano; la urna quedó en el mismo lugar".

Traspaso

Según la denunciante, este caso de robo de restos óseos tiene su génesis hace tres meses, "cuando nos llamaron desde el cementerio para decirnos que debíamos concurrir para hacer lo que se llama 'reducción de los restos', ya que el cuerpo de mi hermano estaba enterrado en un féretro desde hacía 17 años".

Eso pasó y previo el pago de 800 pesos, "que pagó mi otro hermano", los huesos de quien en vida fue José Arnaldo Pich (falleció a los 42 años) pasaron a la pequeña cajuela de madera que había confeccionado el marido de la señora Pich.

"Sí, yo vi de qué modo pasaban el cráneo y otros restos óseos para el traslado de los restos desde la parte de tierra al segundo piso del pabellón 47 del cementerio, donde descansarían esos huesos", explicaba la mujer.

"Cuando todo eso pasó, a mí me pidieron un celular desde el cementerio para avisarme 'por cualquier cosa", dijo la señora.

Por eso ahora sospecha de quien le envió el SMS la noche del miércoles ya que, a todas luces, se trata de alguien que sabía la verdad.

"Me dijeron que los huesos no estarían y efectivamente no estaban. Además, al final del mensaje me ponían que ese tal Torres es el responsable y lo caratulaban como 'corrupto', según se lee en el SMS que me llegó".

Pero la víctima del robo de los huesos de su hermano no ha llamado a ese número desconocido que figura en su celular. "No lo he hecho, voy a esperar a que me lo pidan desde la Fiscalía donde hice la denuncia para saber de qué modo sigue la investigación".

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