Una ceremonia de homenaje a las 228 víctimas de la catástrofe del vuelo Río de Janeiro-París fue celebrada ayer en la catedral de Notre Dame de París, en presencia del presidente Nicolas Sarkozy y que se inició con la lectura de un mensaje del papa Benedicto XVI. El mensaje, en el que el jefe de la Iglesia Católica expresa “sus vivas condolencias” a las familias de las víctimas, fue leído por el arzobispo de París, André Vingt-Trois.
El cardenal Vingt-Trois leyó también un texto relativo a lo efímero, de “El Principito” de Antoine de Saint-Exupéry, escritor y aviador francés que también desapareció en su avión en 1944. El arzobispo expresó luego que 228 velas fueron traídas “para recordarnos a los que desaparecieron, y que serán el signo luminoso de su presencia en su ausencia”.
Nicolas Sarkozy y su esposa Carla Bruni, el ex presidente Jacques Chirac, el primer ministro François Fillon, los presidentes de la Asamblea y del Senado, además de numerosas otras
personalidades políticas asistieron al oficio religioso.
Una “oración del ausente” se celebró también en la gran mezquita de París y un oficio fue programado en la tarde en una de las principales sinagogas de la capital francesa.
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