Dolor y desconcierto en el bunker K

Rostros surcados por una dura herida electoral se veían esta noche en el Hotel Intercontinental, donde el kirchnerismo instaló sus oficinas para seguir el escrutinio de las elecciones de renovación legislativa.

domingo, 28 de junio de 2009

Horacio Raúl Campos/DyN


Hacia las 24, en boca de punteros, operadores y funcionarios kirchenristas sólo había lugar para palabras tales como "estamos en el horno", "estamos complicados", otros se lamentaban por no haber tal o cual acuerdo y otros con amargura decían a quienes los querían escuchar: "La tendencia es mala".

Ocurre que el oficialismo había depositado toda su fuerza económica y política en el distrito bonaerense y del resultado que allí se obtuviese dependía su futuro político, golpeado en el territorio vital del peronismo.

Atrás habían quedado los cánticos de la juventud peronista, que había copado el segundo subsuelo del hotel y comenzó a entonar estribillos triunfalistas para romper con el sosiego que había dominado el lugar desde temprano, cuando comenzaron a llegar los primeros periodistas, militantes y funcionarios del gobierno.

La melodía 'Compañero', cuya letra y música es de Julián Mandriotti y Leandro 'El bebe' Mauro, que se ejecutó desde que el oficialismo lanzó la campaña, en La Plata, fue el fondo con que se contagiaba de entusiasmo el lugar, pero apenas alguien mencionaba datos la desazón volvía a cundir en el territorio kirchnerista.

La marcha peronista atronaba, mientras candidatos y funcionarios buscaban datos oficiales de las elecciones que a esa hora todavía no se conocían, cuando ya habían pasado poco más de cinco horas del cierre de las votaciones.

En las cercanías del hotel se instalaron manifestantes de los partidos Humanista e Intransigente; de la agrupación La Cámpora; de la Juventud Peronista, entre otros sectores que militan en el oficialismo, que de a poco les comenzó a recorrer el frío, no tanto el que aportaba la brisa, sino provocado por lo números en contra que provenían de Buenos Aires.

Sin embargo, alrededor de las 21 los rostros de militantes, funcionarios de diferentes tendencias y jerarquías del oficialismo se iban tensando porque los datos oficialismo del distrito bonaerense les eran esquivos.

Otros trataban de levantar el ánimo y confiaban en los cómputos de distritos tradicionalmente peronistas como los comprendidos en el conurbano bonaerense, especialmente en La Matanza.
Otros conjeturaban que los datos en contra eran del interior bonaerense, región que el kirchnerismo la tenía perdida de antemano. En tanto, a cinco horas de haber cerrado el comicio, la conducción del oficialismo seguía herméticamente encerrada en los pisos superiores del hotel y sólo bajaba algún funcionario aislado que nada tenía para decir.

Los manifestantes kirchneristas se habían empezado a concentrar poco después de las 17 en las esquinas del Intercontinental, donde desplegaron equipos de sonidos, banderas y pancartas, para seguir los resultados.

Dentro del hotel, las agrupaciones kirchneristas entreverados con periodistas, diputados, funcionarios y artistas del oficialismo, cantaban a favor de las retenciones, contra la Mesa de Enlace agropecuaria y coreaban estribillos denostando a los medios de comunicación.

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