La Argentina no es inmune a la crisis

Llegó la recesión

Pese a la manipulación de los índices oficiales, que muestran todo lo contrario, economistas consultados son unánimes: la economía del país se contrae desde fines de 2008. El caso de Brasil.

domingo, 14 de junio de 2009

Caída del consumo, desaceleración de la producción industrial, reducción de costos, adelanto de liquidación de temporada, anuncios de despidos, ajustes de gastos, son algunas de las frases escuchadas a diario desde fines del año pasado que nos conducen inevitablemente a la pregunta que tanto tememos hacer: ¿estamos en recesión?

Los Andes entrevistó a economistas y analistas locales con un solo objetivo: medir la temperatura de la economía y sus efectos concretos en la sociedad. La respuesta es unánime: el país entró en recesión durante este 2009, aunque el sospechado Indec, claro, diga lo contrario.

Todos los entrevistados señalaron que el concepto de recesión admite muchas definiciones pero aseguraron con matices que la economía Argentina ha sufrido un importante enfriamiento producto de múltiples causas. Este quiebre es producto de la influencia del contexto mundial pasando por la actual política económica del Gobierno hasta la incertidumbre que produjo el rápido achicamiento del sector privado.

En primer lugar, los cambios en el escenario económico mundial han enviado señales de alarma, incertidumbre y retracción. La crisis del sistema bancario en Estados Unidos por las llamadas “hipotecas basura” arrastró a todas las economías de los países centrales al borde del colapso financiero, económico, productivo y comercial.

Cayó la demanda interna, remataron los inmuebles, cerraron grandes empresas y fábricas, bajaron las ventas y disminuyeron los créditos; estos fueron algunos factores que luego impactaron en los mercados tradicionalmente exportadores como el argentino.

Caída libre

Técnicamente, según los manuales, una economía entra en recesión cuando el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) es negativo en forma consecutiva durante, al menos, dos trimestres.

En este sentido, según algunos economistas, Argentina estaría en recesión desde setiembre- octubre del año pasado. Sin embargo, cuando llega el momento de la comprobación estadística de dicho escenario económico, las fuentes gubernamentales tradicionales de consulta, como el Indec (Instituto Nacional de Estadística y Censos), ya no se presentan como fiables a la hora de determinar con precisión la coyuntura actual.

Consultores privados nacionales y locales afirmaron, ya desde el año pasado, que la Argentina presenta síntomas muy importantes de caída del crecimiento que conducen a pensar que el país no se salvó de la retracción productiva mundial.

“El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) miente con las cifras que da sobre la inflación y el crecimiento”, dijo el economista Sebastián Laza, de la consultora Conexión Financiera.

En total coincidencia, el economista y profesor de la UNCuyo Rodrigo González explicó que: “oficialmente Argentina mostró una caída en el último trimestre del 2008 por primera vez desde el 2002. Sin embargo, aún no se publica la tasa de crecimiento del primer trimestre del 2009, hasta entonces no se puede hablar de recesión basándonos en las controvertidas estadísticas oficiales”.

El analista Federico Sícoli, del estudio que lleva su apellido, comparó la situación Argentina con la de Brasil (ver aparte) y afirmó que el anuncio de recesión en el vecino país "presenta datos contrapuestos. En Argentina la percepción de todos es que hay recesión".

Sin embargo, el economista apeló al lado emocional de la crisis y explicó que en Brasil la recuperación de la bolsa y de la industria es producto de que "hay optimismo".

"Aún con escepticismo en los números del Indec y sin el optimismo de los brasileños, en la Argentina puede pasar algo similar: tocar piso, hallar los mercados nerviosos y comenzar a salir. Deberíamos acoplarnos en 2010 y entrar en la dinámica del crecimiento", señaló Sícoli.

Con este mismo razonamiento en el cual prima la influencia negativa del contexto mundial, el subsecretario de Financiamiento del Ministerio de Hacienda de Mendoza, Raúl Mercau, dijo que "si, las economías europeas cayeron un -9%, Japón -12% al igual que EEUU, es muy difícil que la economía de Argentina escape de la recesión, y más aún si su mayor socio, Brasil, está también en caída".

El funcionario, parte del Ejecutivo provincial, señaló también que los números aún no lo presentan en su totalidad. "Probablemente, no lo vivamos con toda la intensidad. Si no estamos, lo vamos a estar (en recesión). El Gobierno de la provincia nunca negó la crisis", declaró.

En tanto, Daniel Garro, de la Consultora Valor, analista de la economía local, fue contundente al afirmar que "Argentina ya está en recesión desde los últimos dos trimestres. Pero la caída del nivel de actividad es desde finales de 2006. Las tasas de reactivación productiva son cada vez más bajas que se aceleraron en su caída aún más con la crisis del campo, las estatizaciones de las AFJP y de Aerolíneas Argentina".

A este proceso, Garro le suma que desde setiembre-octubre la economía sufrió el impacto de la crisis internacional. "Pasamos de tener tasas cada vez menores a números negativos en este 2009".

En su visión, este consultor dijo que "Argentina estaría en crisis de todas maneras aunque el mundo no lo estuviera. Tal vez más atenuada".

Señales de humo

Algunos especialistas afirman que una señal clara que vaticinó la actual disminución del crecimiento productivo la envió el propio Gobierno nacional cuando en enero de 2007 decidió intervenir el Indec alterando el Índice de Precios al Consumidor (IPC) con la idea de "tapar" la creciente inflación.

A esto se sumó, años más tarde, el debate sobre el aumento de las retenciones a las exportaciones de soja, la estatización de las AFJP, el crecimiento del gasto público y la caída progresiva de los ingresos fiscales. Todos elementos que fueron sembrando la incertidumbre en los consumidores.

No obstante, ya desde noviembre la Unión Industrial Argentina (UIA) señalaba que, de acuerdo a sus estudios, la actividad caía entre 15% y 18%, según detalla Laza.

Siguiendo en detalle los datos del sector productivo, conforme a los índices aportados por González, el índice de producción industrial de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) muestran una caída en la producción del -11% en el cuarto trimestre de 2008 y del 13% en el primer trimestre de 2009.

"Las industrias más perjudicadas -dijo- son las relacionadas con los bienes de capital y los bienes de consumo durable; ambas disminuyeron su producción durante los primeros cuatro meses del año en un -38% y -29%, respectivamente. Por ejemplo, la abrupta desaceleración en la demanda generó una caída en la producción automotriz del -44%, en la siderurgia del -33% y en la metalmecánica del -24%".

El sector menos perjudicado es el de la alimentación. Por lo general, en las crisis "lo último que se frena es el consumo de alimentos, es un bien inelástico y necesario. De hecho, la facturación de los supermercados ha crecido. Las ventas en volumen y en precio crecieron. Le va a costar (a este rubro) entrar en recesión", manifestó Laza.

Caída en la recaudación

De acuerdo con el informe económico mensual de la Universidad Austral, la desaceleración de la recaudación tributaria nacional continuó en mayo al ritmo del menor nivel de actividad económica.

La recaudación nacional en IVA (2008, 32,8%; 2009, 0,3%), Derechos de Exportación (2008, 79,8%; 2009, -9,7%), Derechos de Importación (2008, 37,3%; 2009, -24,4%) entre otros tributos marcan una fuerte desaceleración y caída.

Los ingresos tributarios tuvieron un crecimiento interanual en mayo del 12,5% para ascender a los $ 27.291, 4 millones. Pero en este dato hay que observar que adicionalmente, debe tenerse en cuenta que, con una inflación real en torno al 15%, la recaudación estaría cayendo en términos reales, explica dicho informe.

Además gran parte de este crecimiento se explica por otros dos factores, la estatización de las AFJP, que engrosó la recaudación por medio de los aportes a la Seguridad Social (Anses), y la no devolución de los reintegros a las exportaciones por parte de la AFIP.

Al respecto, el economista González sostuvo que "estas cifras deben ser interpretadas en el contexto de crisis mundial; con el agravante de que Argentina transita la crisis con una fuerte restricción de financiamiento y utiliza como fondo anticíclico los recursos del sistema de seguridad social y las reservas internacionales".

Mercados y empleo

"Enfriar una economía, cuesta", declaró uno de los expertos. Según el estudio de la Universidad Austral, los indicadores oficiales muestran un amesetamiento del nivel de actividad y los no oficiales sugieren que la Argentina está en recesión. Lo cierto es que la actividad económica experimenta "un cambio de ciclo, tras seis años de crecimiento" sostenido a tasas del 6% al 8% anual.

Algunos analistas privados declaran que este año, el comportamiento del PBI se situará entre el -1% y -4%. Cerca de esta expectativa en baja se encuentra el comercio exterior. Las exportaciones moderaron en abril la caída, mientras tanto la contracción de las importaciones se aceleró.

Las ventas argentinas al exterior fueron 12,7% inferiores a las de abril del 2008, esta contracción fue la menos pronunciada de los últimos meses. La recuperación de los commodities en los mercados mundiales, producto de una recuperación de las plazas bursátiles, hizo que los productos de origen agropecuario aumentaran un 4% y los industriales cayeran 17,4%, en el valor interanual.

Las importaciones han acelerado la caída, comparable a la contracción sufrida en 2002. Los valores de las compras en el exterior registraron un negativo de 43,4% interanual. Dicha baja se experimenta en valores y en volumen de insumos, vehículos, piezas y accesorios y bienes de capital.

Este escenario no se traduce en una baja del empleo alarmante. En Mendoza, según datos privados y oficiales, el desempleo se mantiene entre el 4% y 6% de la población económicamente activa (PEA). Aunque, según los datos del consultor Laza, sin los planes sociales (Jefes y Jefas de Hogar) este índice alcanzaría el 8%.

"La desocupación desde finales del 2008 dejó de caer, y durante el 2009 registraría un incremento aproximado de 2 puntos pudiendo alcanzar los dos dígitos. También podrían experimentarse aumentos en los niveles de informalidad laboral. En este contexto, ya se está reduciendo la dinámica de variación salarial, con lo que el poder adquisitivo de los trabajadores no registrará grande cambios", advierte González.

Por: Gabriela Balls - Ilustración: Gabriel Fernández

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