Riesgo cero. Mónica Abalo, directora del jardín Pipo, cumple con la regla: cada dos horas los niños se lavan las manos.
Para los mendocinos que viven en Santiago, la nueva situación también los inquietó. No escaparon al promedio de los ciudadanos chilenos, que tuvieron algunas transformaciones en sus vidas cuando la gripe A llegó a una de las ciudades más grandes del Cono Sur.
Un vendedor de autos de alta gama, una mujer profesional, un empresario y una ama de casa mendocinos cuentan cómo viven la aparición del virus H1N1 en la capital chilena. Todos coinciden en que al principio fue difícil, sobre todo por el desconocimiento que había del tema, pero en la actualidad esa situación se modificó y están más tranquilos.
Jorge Giménez Giménez (36) hace nueve años que vive en el país trasandino y desde entonces vende autos caros en el corazón de Santiago. "La verdad es que al principio fue complicado, porque estoy todo el día expuesto al público y, justamente, trabajo con la gente ABC1, es decir, la que más viaja", contó.
Pero nunca bajó las persianas de su local, dejó de lado el susto y se informó para prevenir.
"Cuando recién empezó todo, no sabíamos si comer cerdo o no, si había una vacuna o no, o de qué se trataba la influenza A. Pero la información que dio el Gobierno fue muy buena y tranquilizó bastante; ahora, nos lavamos las manos en forma permanente, usamos pañuelos descartables y alcohol en gel, no podés hacer mucho más", narró Jorge, mientras hacía un paréntesis en su oficina.
Por día, el vendedor recibe entre veinte y treinta clientes, pero con un grupo de ellos vivió una situación especial. "Un miércoles llegó una persona muy importante de Chile, con su familia, para comprar un auto. El jueves me llamaron para avisarme que los cuatro estaban internados porque tenían gripe A, eso me shockeó", relató sorprendido el vendedor.
También para Claudia Bustos (36) el contexto mejoró. Ella es jefa de Recursos Humanos de una importante multinacional y hace seis años que vive en Chile. "Cuando llegaron los primeros casos nadie entendía nada, pero después se fueron manifestando las diferentes etapas del plan de contingencias y eso ayudó", recordó.
Ella está llevando adelante un trabajo de prevención en la multinacional en la que se desempeña y esto ha colaborado notablemente para llevarle calma a los trabajadores. "Hay que decir que la información que se difundió fue muy buena; incluso la presidenta Michelle Bachelet salió a hablar del tema y le llevó tranquilidad a la población", enfatizó Claudia.
Hubo un episodio que llamó la atención de la joven mujer. El fin de semana largo del 1 de Mayo viajó a La Serena y se encontró con 85 por ciento de chilenos y ningún argentino, situación que sería al revés en otro contexto. "Quiere decir que los que están asustados son ustedes", comentó sonriendo.
Vincent Aruffi (33) es empresario y hace siete años que eligió Santiago para trabajar y formar su familia; lo acompañan Victoria, su esposa, y la pequeña Rosario, su hija de diez meses. También él estaba "nervioso con el tema", pero ya lo superó.
"Hubo un fin de semana que me asusté porque empecé a sentirme decaído. Llamé a la línea que puso el Gobierno y una médica me asesoró tan bien, que me quedé tranquilo y, finalmente, no fue nada", expresó Vincent.
La familia Aruffi quiso viajar para visitar a los parientes el 1 de Mayo, pero Rosarito estaba resfriada y desde Mendoza le sugirieron: "Mejor, no vengan". "Entonces nos quedamos por prevención, no hubiera sido lindo que nos llevaran a la beba a un hospital por tener los síntomas", recalcó con humor.
Para Luciana Sutovsky (33), mendocina, ama de casa y mamá de Noha (3) y Micaela (2), la coyuntura también mejoró. "Ya no veo una psicosis en la gente, incluso si vas por la calle nadie lleva barbijo", describió.
A esta madre -que desde hace siete años vive en Chile- le tocó cuidar a su hija más chica el fin de semana, porque tiene asma. "Me asusté y, con el contexto actual, creí que le iban a hacer todos los estudios para detectar el virus H1N1, pero no fue necesario. Ahora estamos las tres en casa, hasta que se mejore no la voy a exponer a los sitios en los que hay mucha gente", manifestó la joven mujer.
A pesar de la epidemia que afecta a Chile, Jorge, Claudia, Vincent y Luciana siguen eligiendo al país vecino para vivir y trabajar. "Ya pasará", anunciaron.
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