Vista de la avenida Santa Fe. La Colonia está próxima a San Martín y viven unas 14.000 personas, en un lugar estratégico desde el punto de vista productivo. Patricio Caneo / Los Andes
Con unos 14.000 habitantes, la ciudad de La Colonia es el distrito más poblado del departamento de Junín. El casco viejo, hoy rodeado por una media docena de otros barrios más pequeños, comenzó a tomar forma en el siglo XIX junto a las vías del ferrocarril.
Así, el lugar nació como un pequeño caserío (principalmente sobre lo que ahora es la calle Vignay) dedicado a la actividad rural. Las vías del tren resultaron el medio ideal para sacar las cosechas y los vinos hacia el resto del país y los puertos.
"El origen del nombre de La Colonia no está claro, pero es muy probable que haya sido puesto por la compañía inglesa de ferrocarriles que, en el siglo XIX, manejaba todo el sistema ferroviario y solía dar ese tipo de nombre a las estaciones de muchos pueblos, tal como pasó, por ejemplo, con Colonia Plantel, en Palmira", cuenta Fernando Chávez, vecino e historiador del lugar.
En 1871 los primeros pobladores de lo que unos años más tarde sería La Colonia entregan parte de sus terrenos para la traza del Ferrocarril Andino. Veinte años después instalaron los primeros galpones de empaque y hasta un enorme frigorífico (sobre los terrenos de lo que hoy es la jefatura de Policía del este), cuyos hielos también se usaban para preservar la carga que transportaban los vagones.
"Desde el comienzo, La Colonia fue un lugar estratégico para la producción de la zona y es por eso, por la cercanía de las vías y porque está pegada a San Martín, que creció tan rápido", dice Fernando Lombardo, cuyo abuelo llegó a La Colonia allá por la década del ‘30, "cuando todo esto era todavía un enorme viñedo".
En aquellos primeros años del siglo XX había en La Colonia un gran movimiento de obreros, de agricultores y de gente que llegaba con el tren buscando un futuro mejor. Muchos de ellos tuvieron su primera pieza en el hotel de los inmigrantes, ubicado en calle Defensa y 25 de Mayo, uno de los primeros que se construyó en la región.
Hasta mediados de los años ‘50, La Colonia fue más que nada un grupo de casonas, algunas fincas y dos grandes viñedos: el de Oliva y el de Citón, que juntos cubrían las más de 30 manzanas que hoy tiene la ciudad.
"El loteo de las fincas de Oliva y Citón se hizo a fines de los ‘50 y es lo que dio forma al barrio, a lo que hoy conocemos como el casco viejo de La Colonia, que está ubicado entre las calles Neuquén (norte) y Monseñor de Andrea (sur), y La Colonia (oeste) e Isidoro Busquets (este)", recuerda Darío Sosa, otro de los vecinos memoriosos.
Domingo Ticle fue uno de los primeros vecinos en levantar su casa en el loteo Citón y hoy su hijo Fabián recuerda aquella infancia suya con cariño: "La de mi familia fue la segunda casa que se construyó; recuerdo que cuando era un pibe, la mayoría de las calles del barrio todavía eran de tierra y éste era un muy lugar tranquilo, en donde nos conocíamos todos; para divertirnos había unas cuantas canchas de fútbol repartidas en los baldíos".
Con los dos loteos y la presencia pujante del ferrocarril, La Colonia creció rápidamente: se multiplicaron las casas, abrieron los primeros negocios y más tarde, ya en los años 80, comenzó en los alrededores la construcción de nuevos barrios que hoy alcanzan la media docena; también fue en los ‘80 cuando el entonces intendente (Dante) Pellegrini inició un plan de obras para asfaltar todas las calles del casco viejo, lo que cambió definitivamente su fisonomía.
La principal calle de La Colonia es la Isidoro Busquets, que conecta al sur con Junín y al norte con la ciudad de San Martín; por su ubicación estratégica es hoy una de las arterias más transitadas de la región y prueba de su importancia es que fue hormigonada hace más de 70 años, a fines de la década del ‘30.
"En su tramo de Junín a La Colonia, la Busquets tiene la característica de estar bordeada por enormes plátanos, lo que da al lugar un paisaje particular; pero en aquellos años, llegando a La Colonia se decidió talar todos los plátanos que estaban sobre la margen oeste y así se sumaron dos nuevos carriles a la calle.
En 1993 se cierra el transporte ferroviario de pasajeros y el servicio de carga es privatizado, pero La Colonia ya tenía pujanza propia; el municipio levanta en las inmediaciones del predio ferroviario la delegación municipal y en pocos años la zona cuenta no sólo con destacamento de bomberos, parroquia y registro civil, sino que se suman una subcomisaría y hasta un enorme polideportivo cerrado, el más grande de la zona Este, que construyó la gestión del intendente Mario Abed.
"La Colonia creció mucho hasta convertirse en una ciudad, pero aún mantiene algunas cosas lindas de los barrios, ésas que tienen que ver con la cercanía de la gente y con identificar a muchas de las personas con la que uno se cruza", dice Jorge, que tiene un negocio de videoclub y máquinas con acceso a Internet, pero a la hora de hablar de los problemas no duda:
"Acá todos te van a hablar más o menos de lo mismo, que lo más grave es la inseguridad que hay; supongo que tiene que ver con lo que creció La Colonia pero en los años ‘80, por ponerte un ejemplo, recuerdo que los pibes jugábamos a la pelota en la plaza hasta que ya no se veía nada y hoy no podés cruzar la plaza de noche porque está controlada por una bandita".
En sus bodas de plata, construyen una bodega, con financiamiento del Instituto de Educación Técnica.
muy buena la nota...no hay como La Colonia..un lugar con buena gente!!!!
me encanto esta nota me crie en La Colonia y hace 8 años que vivo en Ciudad pero extraño un monton la tranquilidad del barrio mi mama aun vive ahi y de vez en cuando la visito para mi siempre es un placer volver, se olvidaron de nombrar a una de las escuelitas yo creo la mas importante y antigua que es la Tomas Prisco .Fernando chavez es un amigo de la infancia su abuelo era ferroviario como mi papa si alguien de alla quiere comunicarse conmigo lo puede hacer a mi correo newtime_8@hotmail.com