Un tono de voz cargado de dolor y preocupación se escuchó del otro lado del teléfono ni bien la llamada fue contestada. Y como conteniéndose de romper el silencio que toda la vida debió soportar, sólo se limitó a pedir el respeto y la cautela que su caso merece.
"Nadie ha vivido lo que yo he pasado; nadie está en mi lugar ni en el de mis hijos y por eso, en el momento en que tenga que hablar, lo voy a hacer", dijo en una comunicación con Los Andes la mujer de 35 años cuyo caso es investigado en la Justicia desde hace una semana, luego de que ella denunciara que su padre la violaba desde niña.
La precaución con la que la víctima se maneja cada vez que un medio de comunicación intenta acercarse a ella para saber desde su propia experiencia lo que sucedió en su entorno familiar, es justificada.
De hecho, gran parte de su sufrimiento actual tiene que ver con las vivencias que sus siete hijos -según había denunciado ella misma-, producto de los abusos a los que la sometía su progenitor (hoy detenido), han tenido que soportar luego de que su historia, marcada por años de maltrato, manipulación y dolor, fuera conocida en todo el país y recorriera el mundo.
El hecho salió a la luz después de muchos años de sometimiento y causó consternación por sus características. Además de haber abusado de una de sus hijas desde pequeña, su propio padre y agresor había tenido en total 21 hijos: ocho producto de su primer matrimonio, seis de su actual mujer con quien convivía y siete de una de sus hijas.
Según había confirmado días atrás uno de los hermanos de la joven, los ataques sexuales por parte del agresor también habrían marcado la vida de otras mujeres de su entorno.
Por ahora, mientras la Justicia de Familia tomó intervención para asistir a la joven y sus siete hijos (muchos de ellos menores de edad) el fiscal a cargo de la causa, Marcelo Gutiérrez del Barrio se encuentra en la etapa testimonial de su investigación.
Durante la semana, se hicieron conclusiones y vecinos de la familia dijeron a la prensa distintas versiones ante la imposibilidad de los afectados de contar ellos mismos lo sucedido por recomendación expresa de la Justicia. Aseguraron que la mujer afectada no salía de su casa si no era en compañía de sus padres; que los niños fueron cambiados de colegio varias veces y que la madre de la chica era, en definitiva, culpable también de todo lo ocurrido.
Pero hoy, enterada de todo ello, una de las víctimas directas de lo sucedido se animó a advertir "que muchas de las cosas que se han dicho hasta ahora no son ciertas. Los vecinos han dicho mentiras y barbaridades", dijo la mujer en la charla que mantuvo ayer por la tarde con este medio.
Acerca de la asistencia que en teoría ella y sus hijos estarían recibiendo de parte del legislador Ricardo Puga (Proyecto Independiente Mendoza) aclaró que éste "ni siquiera se ha comunicado conmigo. Dice -por Puga- que estoy resguardada, pero esto no es así. Acá estamos todos amontonados", enfatizó en referencia al sitio al que fue trasladada ante el acoso de la prensa.
Los dichos de la mujer también dieron a entender que desde el Gobierno provincial no ha tenido el apoyo para sobrellevar la situación que ella y sus hijos deben afrontar. "Imagínese cómo estamos. ¿Qué necesito? Una casa para mis hijos necesito, por ejemplo", agregó y aseguró que sólo la Justicia de Familia les ha ayudado.
En segundos, el silencio habla más que sus declaraciones y luego retoma: "Como madre yo los tengo que contener; ellos (por sus hijos) están sufriendo muchísimo y por eso pido respeto. Cuando tenga que hablar lo voy a hacer", repitió y prefirió no dar más detalles de su caso.
Pretendían que dos hermanas les pagaran 250 mil pesos para devolverles documentos prendarios que pertenecían a ellas.
Perdió el control de su vehículo y luego de dar varios tumbos, se estrelló contra un poste de teléfonoa la altura de la cancha de Chacras de Coria en Luján de Cuyo.