Últimamente se ha multiplicado la actividad de los llamados motochorros, en acciones de arrebatos en la vía pública y en salideras bancarias.
En algunos países del norte de Europa se ha logrado bajar sensiblemente estas “piraterías”, obligando a todos los motociclistas en las grandes ciudades, a llevar puesta una campera en cuya espalda puede leerse claramente, con grandes letras reflectantes, la chapa completa de la moto en que circulan.
Motociclista sin campera identificatoria, motochorro posible en puerta... Quizás sea algo para imitar en Mendoza.
Hugo, una víctima, de Capital
Los medios de la Argentina reflejaron al violador serial de la Cuarta Sección con diferentes apodos sensacionalistas. La sección Policiales de este diario se refiere a Lucero con el más realista y preciso "Padre violador". Al fin de cuentas, rara vez la ficción es más espantosa que la realidad.