Jueves 9 de febrero de 2012 | 07:25 hs
Q. Allan Brocka, creador de la serie animada con muñecos, habla sobre la nueva temporada, los estereotipos gay en televisión y la parodia a su propia comunidad.
miércoles, 08 de abril de 2009
El grado de acidez radical de series de animación como “South Park” o “Padre de familia” no sólo sirve para desmitificar de una vez por todas la asociación férrea entre dibujos animados y público infantil, sino que además prueba que la expresividad y la energía que se desprenden de una caricatura pueden lograr efectos hilarantes y grotescos mucho más estruendosos que aquellas ficciones donde se pasean personajes de carne y hueso.
Quizá son esos contrastes que provee la animación para adultos -dibujitos en un mundo de grandes- los que generan esa sensación graciosa e incómoda a la vez, la misma que se produce ante “Rick and Steve, the happiest gay couple in all the world”, la serie de stop motion sobre el universo gay, que llega a I.Sat el próximo viernes en su segunda temporada y que se emitirá todos los viernes desde las 0.30 (noche del jueves).
Esta irreverente sátira sobre la vida homosexual en los suburbios, premiada el año pasado con el galardón Pulcinella, uno de los más prestigiosos en materia de animación, exige una difícil técnica de fotografiado cuadro a cuadro de sus protagonistas (unos muñecos para niños que recuerdan a los Playmobil) y que posteriormente reciben animación digital.
Es curioso que una conjunción de elementos que funcionan tan bien (la técnica, los muñecos, la comedia y los personajes) hayan surgido en realidad de un trabajo práctico escolar. “Teníamos que hacer un pequeño film acerca de las relaciones personales y así nació ‘Rick and Steve’, para el que inicialmente utilicé Legos”, cuenta Q. Allan Brocka, su creador.
“Casi una década después surgió la serie, basada en ese corto inicial”, explica. Aunque parezcan Playmobils, y muchas veces se designe así genéricamente a los personajes de Rick and Steve, éstos son en realidad muñecos diseñados especialmente para la ficción.
Reír no cuesta nada
Basada en la comunidad ficticia West Laghuna Beach (una parodia del Oeste Norteamericano), la tira cuenta la vida de tres parejas: Rick y Steve, un filipino sensible y su novio rubio y musculoso; Kirsten y Dana, una camionera de carácter fuerte y su pareja bella e inocente; y la dupla más polémica, formada por Chuck, un viejo en silla de ruedas eléctrica que porta VIH, y Evan, un latino adolescente.
“Decidí concentrarme en el mundo gay porque había visto mucho de eso en televisión y había vivido muchas situaciones así en mi propia vida. Además me parece divertido, es una temática que tiene mucha comedia implícita”, asegura su creador.
A pesar de que fue gestada por alguien de la propia comunidad, la incorrección que la serie alcanza por momentos no salva a Brocka de eventuales polémicas y acusaciones. “Para mí el humor es una forma de entender a la gente, no lo hago por ofender. Además ése es mi mundo, es mi propia comunidad”, reflexiona.
Detrás de todo este juego humorístico parece incluso ocultarse un propósito político de cuestionar estereotipos e idealizaciones, tanto hacia dentro como hacia fuera del mundo queer. “Creo que lo que vemos constantemente es una serie de estereotipos gay que se crearon en la década de 1950 y 1960, a partir de una lectura muy a la ligera de la propia comunidad. Va a ser un trabajo muy duro poder librarse de ellos”, postula.
Personalidad múltiple
Aunque “Rick and Steve” recurra a los estereotipos y a los lugares comunes, para después hacerlos implosionar, toda sátira social nace de la observación detallada del mundo. “Los personajes no están basados en individuos específicos, pero sí son una generalización de un montón de gente que conozco y definitivamente hay un montón de mí en ellos. Algunas veces soy neurótico como Rick y otras superficial como Steve, los personajes expresan los distintos extremos de mi personalidad”, dice Brocka.
¿Qué depara esta segunda temporada de Rick and Steve? “Habrá muchos personajes invitados, muchas más canciones y números musicales y además nace el bebé de Kirsten y Dana”, comenta entusiasmado el director y animador estadounidense. Javier Mattio (LVI)