Fast food, de la buena

Consejos de una nutricionista y recetas de un chef, para no perder la línea en los almuerzos.

martes, 28 de abril de 2009

María Fernanda Nieto - mnieto@losandes.com.ar

Son muchas las empresas que han modificado la jornada laboral, en lo que sería una especie de horario corrido. La hora del almuerzo ahora se pasa en el trabajo y esto repercute en los empleados, que deben cambiar sus hábitos alimenticios y tratar de que el cuerpo no sufra las consecuencias.

Comer fuera de casa es incómodo, no hay mucho tiempo y cuesta acostumbrarse. Pero la clave está en la organización: cocinar abundante y rico para no llevarse cualquier cosa a la boca cuando ataca el hambre.

Ni mucho, ni poco

“Estoy cansada, me da sueño y siento que no puedo concentrarme en lo que hago”, dice Micaela a eso de las 3 de la tarde, mientras realiza una llamada de larga distancia. Ella tiene 22 años, es telemarketer y no puede desperdiciar un segundo, por lo que todavía no ha almorzado. Sin embargo, en unos minutos se sacará el auricular para degustar una minúscula barrita de cereal.

Julia, por el contrario, no piensa en pasar hambre y cuando la panza le hace ruido cruza la calle para abrir y cerrar las heladeras del minimarket hasta dar con algo sabroso, aunque confiesa que después se siente “algo pesada”, porque casi siempre elige un sandwich y una gaseosa. Estos son sólo dos casos representativos, de los tantos que existen en la provincia y según Jael Scokin, nutricionista, es importante no seguir ninguno de estos ejemplos.

Mantener un ayuno desde la mañana hasta finalizado el período laboral provoca sensación de somnolencia, menor rendimiento intelectual y físico, reducción del metabolismo, menor gasto energético e incremento del hambre con mayor ingesta posterior.

Los resultados son los mismos en el caso de ingestas copiosas o hipergrasas y a esto se le suma el aumento de peso. Comer frente a la computadora es otro error frecuente y por eso no hay que olvidar que si se almuerza bajo condiciones de escaso tiempo o con intranquilidad o ausencia de espacio físico adecuado, pueden aparecer trastornos digestivos.

Dieta equilibrada

Para mantenerse en forma y garantizar el máximo rendimiento en el trabajo se recomienda consumir distintos grupos de alimentos y combinarlos para que la nutrición sea balanceada. Si tenemos en cuenta que cualquier cosa puede meterse en un ‘tupper’ no hay excusas.

Las carnes rojas o blancas deben aparecer en la dieta diaria aunque no en grandes cantidades, se puede almorzar o cenar un churrasco o un bife de hígado mediano, dos hamburguesas caseras, 1/4 de pollo o un filet de pescado. Los vegetales y frutas siempre deben estar presentes (en gran variedad de colores y preferentemente frescos).

En menor medida (2 veces a la semana) es bueno consumir cereales, derivados y legumbres, las cantidades indicadas son 1/2 plato de arroz, pastas o polenta, 3 pancitos chicos o medio plato de porotos en la semana.

El queso y el huevo deben funcionar como adicionales por su aporte de proteínas, calcio, vitaminas y las sopas instantáneas sirven para dar mayor saciedad antes de cada comida, pero no para sustituirlas.

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