Sábado 26 de mayo de 2012 | 02:24 hs
Esta noche, después de la Vía Blanca, sube al escenario del Soul el ascendente grupo Mellow Tunes Fabrique, una banda que indaga en los sonidos del jazz contemporáneo.
viernes, 06 de marzo de 2009
“Añejo, agridulce, maduro, un color con gusto a rico que se pone mejor con el paso del tiempo”. Así definen ellos parte del nombre de la banda y la esencia de la búsqueda. Se llaman Mellow Tunes Fabrique (en castellano algo así como Fábrica de tonalidades maduras), nacieron hace apenas ocho meses y vienen a agitar la escena del jazz local con una propuesta bastante inusual por estas tierras (poco pródigas en sonidos del jazz más contemporáneo).
Imagínese: algo así como un cóctel sonoro en el que han calado hondo las influencias de Jaco Pastorius, Mike Stern, John Scofield -y algunos otros monstruitos-. Pero estos nombres sólo son, para Mellow Tunes Fabrique, referencias. Es que el grupo aspira y construye su propia identidad.
“Las primeras aproximaciones que tuvimos al jazz vienen de la mano de Spinetta”, desliza el bajista Mariano Henríquez. Es claro, entonces, que de lo que se trata es de escuchar sonidos sutiles, virtuosos y refinados; al menos hacia allí quieren navegar estos músicos: Agustín Leal (guitarra), Mariano Henríquez (bajo) y Marcelo Buzzacchi (batería).
El primer gesto de personalidad viene de la mano de la composición. “Mariano y yo llevamos temas y los ensamblamos en los ensayos”. Quien habla es Agustín Leal; junto a Marcelo, son los primeros promotores de la idea de la banda. “Hace ocho meses que tocamos con Agustín -resume Marcelo- y hace ocho meses que se unió a nosotros Mariano”.
Antes los dos habían formado otros grupos, pero más ligados al rock -que es el primero de los abordajes musicales que probaron-. La primera banda se llamó Parque a Escala de Grises y después llegó Subte (“que ya era más jazzera”, dice Agustín).
Todos preámbulos, porque en realidad, la jugada es profundizar en las aguas generosas de la improvisación. Mariano trae consigo la pasión por la música africana y el funk, Agustín, las fusiones con aires de Boston o Chicago; de esa fusión es que surge el sonido de Mellow...: “Hay algo de melancolía y nostalgia y también de alegría”, apura Agustín.
Estas adjetivaciones tienen su correlato en los títulos de los temas de la banda. Es que, a diferencia de muchos compositores jazzeros, los Mellow... buscan en esa palabra de síntesis el sentido que luego se puede desgranar en acordes.
“Ciénaga” (que fue el primer tema que hicieron con este trío), “Lo blanco no quita el negro”, “Memorias agrias” o “Subte” son las composiciones que sonarán en el recital que esta noche, después de la Vía Blanca, darán en el Soul (donde están invitados el bajista Flavio Patiño y el baterista Gustavo Meli). Prometen todo el otro repertorio que han logrado reunir en esta breve vida artística del grupo: once temas.
“Ya tenemos el número para el disco”, bromea Agustín. Pero la frase contiene el deseo de grabar este año, planeado como proyecto de la banda para este 2009. Además, por supuesto, de sonar todo lo que se pueda aquí y en sitios vecinos. En tanto, anuncian que habrá otra fecha por algún fin de semana de abril.
Ya están presentados. Suenan muy bien y tienen un nombre que es un encanto. Tentaciones para escucharlos, en estos climas de Vendimia, no faltan. Patricia Slukich - pslukich@losandes.com.ar