Aguirre, Caruso, Figueroa y Borghelo festejan el primer gol que hizo ayer el Tomba. Se completó el partido y Sigali lo definió en el último minuto. Foto: Marcelo Ruiz - Los Andes
lunes, 30 de marzo de 2009
Una locura. Lo que se vivió ayer en el Malvinas Argentinas fue de película. Los 27 minutos que se completaron entre el Tomba y el Santo tuvieron todos los condimentos de una verdadera final. Agónica. Infartante.
Y el Expreso se terminó llevando el premio mayor con toda justicia. Por lo que hizo el 5 de marzo (el juego se suspendió cuando estaba uno a uno) y por todo lo que propuso en este mini encuentro.
Ya con el esquema táctico dispuesto por el DT (3-4-1-2) se podía prever un equipo muy ofensivo que buscara abrir el trámite desde su idea futbolística: con la pelota bien jugada y siendo incisivo en cada ataque.
Cocca sabía que el partido iba a ser rápido y no se equivocó en elegir a sus hombres. Con velocidad podía desarticular el orden defensivo de San Martín y así resultó finalmente. Porque Borghello lo sacó a pasear a Monge y le sirvió el gol a Figueroa cuando promediaba la etapa inicial.
¿Asunto liquidado? Eso parecía, teniendo en cuenta que el Santo no preocupaba y el paso de los minutos iba a ser una puñalada cada vez más profunda en el corazón visitante.
Pero todo volvió a fojas cero cuando el Ratón Ibáñez aprovechó una floja resistencia del arquero bodeguero y dejó las cosas igualadas.
De ahí en más fue como esos partidos de potrero donde lo único que importa es hacer el gol para irse contento a casa. En la mitad de la cancha se dio poco tránsito y no quedaron dudas que el único que quería ganar era Godoy Cruz.
El adiestrador tombino mandó al campo a Pinto y apostó por tres puntas para cambiar la historia, dejando atrás cualquier especulación de que el empate servía para mantener la ventaja contra los de Roldán.
Y el final mostró la verdadera intención de cada uno, porque después del rebote en el travesaño (tiro libre de Martínez) los tucumanos se quedaron parados y Sigali llegó como si fuese la última pelota de su vida y la empujó al gol.
Por eso el Tomba ganó y mira el descenso desde lejos. Mostrando cuál es el camino a seguir.